En un nuevo informe de la FAO se examina la manera en que las perturbaciones afectan a los mercados mundiales del café, el cacao y el té, y se describen las opciones de políticas para abordar las vulnerabilidades estructurales

El análisis revela que las perturbaciones de la oferta y la demanda provocan la mayoría de las fluctuaciones de precios y que los productores y consumidores se ven afectados de manera diferente

©FAO / Candida Villa-Lobos / Jean Baptiste Nkurunziza / Alessandra Benedetti

14/07/2026

Roma. Los precios internacionales del café, el cacao y el té han experimentado recientemente grandes fluctuaciones, agravadas por las vulnerabilidades estructurales, según un nuevo informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en el que se destaca la necesidad de fortalecer los sistemas de producción, aumentar la transparencia del mercado y favorecer una distribución más equilibrada del valor en toda la cadena de valor, a fin de mejorar la estabilidad de los mercados y proteger los medios de vida.

Basándose en nuevos datos, el informe Price Dynamics in Global Beverage Markets: Trends, Drivers, and Consequences (Dinámica de los precios en los mercados mundiales de bebidas: tendencias, causas y consecuencias) revela que las variaciones de los precios reales a corto plazo se deben principalmente a cambios en la oferta y la demanda, que explican más del 90 % de la dinámica de precios observada. Al mismo tiempo, las expectativas sobre las futuras condiciones del mercado pueden influir en el comportamiento de los participantes y reforzar, en ocasiones, las variaciones de los precios incluso antes de que se materialicen por completo los cambios subyacentes en la oferta o la demanda. Las conclusiones sugieren, además, que las condiciones macroeconómicas generales cumplen una función relativamente limitada a la hora de explicar las fluctuaciones de precios a corto plazo de estos productos.

Las recientes fluctuaciones de precios se ven influenciadas por las características físicas y económicas de estos mercados. La producción se concentra en un pequeño número de países de ingresos medios y bajos y está a cargo principalmente de pequeños agricultores, mientras que la mayor parte de la producción se exporta en bruto a economías emergentes y de altos ingresos para su elaboración y distribución. Las largas distancias entre productores y consumidores aumentan la exposición a las alteraciones del mercado y los costos de transporte, lo que amplifica los efectos de las perturbaciones mundiales en los mercados nacionales. En este contexto, el informe indica que las perturbaciones que afectan a los mercados mundiales de bebidas no se transmiten de forma completa ni uniforme entre las distintas etapas de la cadena de valor. Los productores tienden a estar expuestos de forma más directa a las crisis mundiales de los precios, mientras que las repercusiones en los precios al consumidor suelen ser más moderadas.

“En los últimos años, los precios mundiales de las bebidas han aumentado mucho más rápido que los de otros productos agrícolas”, afirmó el Sr. Boubaker Ben-Belhassen, Director de la División de Mercados y Comercio de la FAO. “La combinación de una oferta concentrada y un creciente consumo mundial genera las condiciones para que se produzcan grandes variaciones en sus precios internacionales. Las perturbaciones meteorológicas —sequías, heladas y el exceso de precipitaciones— siguen siendo los principales factores determinantes de las alzas de precios. Las enfermedades de las plantas, el aumento de los costos de los insumos y la mano de obra, las tensiones geopolíticas y las demoras en los envíos han ejercido una presión adicional”.

Pocos productores para un número cada vez mayor de compradores

Los datos del informe muestran que la producción mundial de café, cacao y té se concentra en un grupo relativamente pequeño de países. El Brasil y Viet Nam representan casi la mitad de la producción mundial de café, mientras que cinco países suministran alrededor del 65 % del total de las exportaciones de café. La producción de cacao está aún más concentrada: Côte d’Ivoire y Ghana aportan más de dos tercios del suministro mundial, mientras que China produce más de la mitad de la producción mundial de té.

A la luz de las conclusiones del informe, esta concentración hace que los precios mundiales sean muy sensibles a perturbaciones localizadas. Dado que las variaciones de los precios a corto plazo obedecen principalmente a las condiciones de la oferta y la demanda, las alteraciones en unos pocos países productores clave pueden provocar rápidamente grandes fluctuaciones de los precios internacionales. La demanda, por el contrario, está más dispersa geográficamente y sigue creciendo, sobre todo en las economías emergentes.

La reciente evolución de los precios de estos productos aclara la manera en que las perturbaciones localizadas se transforman en fluctuaciones de los precios a escala mundial. Los precios internacionales del café se dispararon en 2021 y 2022, tras las sequías y heladas registradas en el Brasil y las condiciones meteorológicas desfavorables de Colombia, y alcanzaron máximos históricos a principios de 2025 en un contexto de pérdidas de producción relacionadas con el clima en Viet Nam e Indonesia. Los precios del cacao aumentaron drásticamente en 2023-24, tras la disminución de la producción en Côte d’Ivoire y Ghana debido a las condiciones meteorológicas adversas y las enfermedades de las plantas. Los mercados del té mostraron una pauta distinta, ya que se registraron aumentos de precios durante la pandemia de la enfermedad por coronavirus (COVID-19), impulsados principalmente por una mayor demanda asociada al aumento del consumo doméstico y la percepción de los beneficios para la salud.

Los agricultores se benefician menos de las subidas de precios que los elaboradores

En el informe se constata que las variaciones de los precios internacionales no se reflejan de manera uniforme en las distintas etapas de la cadena de valor. En muchos casos, los productores están más directamente expuestos a las variaciones de los precios, mientras que las repercusiones en los precios al consumidor suelen ser más limitadas. Estas pautas sugieren que la transmisión de precios está condicionada por la estructura de las cadenas de valor mundiales, en las que múltiples etapas separan a los agricultores de los consumidores finales y una parte considerable del valor se genera en la elaboración, la distribución y la venta al por menor.

En consecuencia, las variaciones de los precios mundiales no se transmiten directamente a lo largo de la cadena de valor. Los aumentos no se traducen en precios más altos para los agricultores, y el descenso de los precios, especialmente a nivel de los consumidores, solo se transmite parcialmente, tal como se ilustra en el caso del chocolate. En el ámbito de la venta minorista, las repercusiones de las variaciones de los precios internacionales suelen ser más limitadas, en parte porque el café verde, el cacao y el té representan solo una pequeña parte de los costos del producto final. El alcance de esta transmisión de precios varía entre países, lo que obedece a diferencias en la estructura de los mercados, las políticas nacionales y comerciales y los costos de las transacciones.

Dado que el café, el cacao y el té sustentan los medios de vida de agricultores de todo el mundo, en el informe se advierte que las perturbaciones en los precios mundiales “tienen implicaciones directas para los ingresos familiares, los niveles de pobreza, la seguridad alimentaria y los presupuestos gubernamentales, especialmente en los países donde estos cultivos representan una parte importante de los ingresos de exportación”.

Crear cadenas de valor más resilientes, eficientes, transparentes e inclusivas

En el informe se insta a adoptar medidas de políticas coordinadas para afrontar las vulnerabilidades estructurales y amortiguar los efectos de las perturbaciones.

En el ámbito de la producción, es fundamental fortalecer la resiliencia, por ejemplo mediante inversiones en sistemas agrícolas resilientes al clima, la gestión eficaz de las plagas y enfermedades y mejores instrumentos de gestión de riesgos para estabilizar la producción y los ingresos.

Incrementar la eficiencia y la transparencia del mercado es igual de importante. La mejora de los datos sobre el estado de los cultivos, las existencias y los flujos comerciales puede reducir la incertidumbre y favorecer una formación de precios más estable.

Por último, promover una distribución de valor más equitativa es fundamental. Facilitar a los productores la mejora de sus prácticas dentro de las cadenas de valor —en la elaboración, la certificación y la creación de marcas— puede aumentar su participación en el valor y fomentar un desarrollo más inclusivo y sostenible.

Sin estas medidas, los mercados mundiales de bebidas seguirán siendo vulnerables a las crisis, con riesgos persistentes para los medios de vida de millones de agricultores, la seguridad alimentaria y la estabilidad económica en los países productores.