Un informe dirigido por la FAO señala que proteger y restaurar los bosques es crucial para impulsar una agricultura resiliente al clima, los medios de vida rurales y la seguridad alimentaria e hídrica a escala mundial
En el informe se subraya que los servicios que prestan los bosques y los árboles, a menudo ignorados, pueden reforzar los sistemas agroalimentarios.
©Liu Xuebin
Belén (Brasil). Los bosques ocupan un lugar central en los debates de la 30.ª Conferencia de las Partes (CP 30) en la ciudad de Belén, en el Amazonas brasileño, pero se habla menos del sistema de apoyo vital para la agricultura que aportan. Por lo tanto, es esencial promover sinergias entre ambos para lograr la transformación sostenible de los sistemas agroalimentarios frente al cambio climático, según un informe publicado hoy en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CP 30) de 2025 de Brasil.
En el informe Climate and ecosystem service benefits of forests and trees for agriculture (Beneficios climáticos y de servicios ecosistémicos de los bosques y árboles para la agricultura), publicado conjuntamente por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Instituto de Medio Ambiente de Estocolmo, Conservación Internacional y The Nature Conservancy, se subraya que los servicios —a menudo ignorados— que proporcionan los bosques y los árboles pueden reforzar los sistemas agroalimentarios. Asimismo, se hace un llamamiento para contar con políticas, inversiones y una mejor ordenación con el fin de convertir estas pruebas en medidas.
En el informe, basado en una amplia investigación en todo el mundo, se muestra la forma en que los bosques moderan las temperaturas, mantienen las precipitaciones y regulan el ciclo hídrico, apoyando directamente la productividad de los cultivos, estabilizando los climas locales y mejorando la salud, la seguridad y los medios de vida de las comunidades rurales y, al mismo tiempo, se destacan las consecuencias de la deforestación en los sistemas agroalimentarios mundiales.
“A menudo se considera que los bosques y los árboles compiten con la agricultura por la tierra, o que son periféricos a la agricultura pero, en realidad, conservar y restaurar los bosques es crucial para impulsar la productividad agrícola”, aseguró el Sr. Zhimin Wu, Director de la División de Actividad Forestal de la FAO.
Ventajas evidentes de la conservación de los bosques
En el informe se subraya que la pérdida de bosques tiene efectos inmediatos y mensurables sobre el clima y la agricultura.
En el Brasil, por ejemplo, se ha demostrado que la conversión de bosques tropicales en tierras de cultivo reduce la evapotranspiración —la transferencia de agua de la tierra a la atmósfera— hasta en un 30 %, lo que aumenta las temperaturas locales y altera los regímenes de lluvias.
Un estudio reciente muestra que hay 155 países en los que la agricultura depende de los bosques transfronterizos que atraviesan las fronteras nacionales para generar hasta el 40 % de sus precipitaciones anuales. En el informe se destaca que la protección de los bosques no es solo una cuestión local, sino una prioridad estratégica mundial para una producción de alimentos estable.
La publicación también pone de relieve que los bosques salvaguardan la salud humana frente al calentamiento del planeta. La tala de bosques provoca un aumento de la temperatura de la superficie terrestre, a menudo de varios grados en las regiones tropicales, y crea microclimas más cálidos donde vive y trabaja la población.
Se calcula que el aumento de la temperatura debido a la deforestación tropical ha contribuido a unas 28 000 muertes anuales relacionadas con el calor entre 2001 y 2020, según un estudio reciente citado en el informe. Además, el aumento de las temperaturas en las zonas deforestadas entre 2003 y 2018 ha reducido las horas de trabajo sin riesgos de hasta 2,8 millones de trabajadores al aire libre.
En cambio, los beneficios que reporta el enfriamiento de los bosques que conservan su estado natural reducen el estrés térmico para los cultivos y las comunidades rurales, salvaguardando la salud e impulsando la productividad de los trabajadores rurales al mitigar los riesgos para la salud relacionados con el calor.
Los enfoques integrados son esenciales
En el informe se subraya que bastaría con la recuperación de la mitad de los bosques tropicales perdidos en el mundo para reducir las temperaturas de la superficie terrestre en 1 °C. y ayudar a restablecer los ciclos del agua y las funciones reguladoras del clima de los bosques y los árboles, vitales para la agricultura y la seguridad hídrica.
Asimismo, se destaca la necesidad de contar con enfoques integrados para reforzar la resiliencia climática y la seguridad alimentaria, y se resalta que los bosques y los árboles proporcionan una gama de servicios vitales —como la polinización, el control biológico de plagas, el ciclo de nutrientes y el control de la erosión— que ayudan a mejorar el rendimiento de los cultivos y a mantener la salud de los ecosistemas.
En la publicación se explica que la incorporación de bosques y árboles a los sistemas agrícolas en forma de cortinas rompeviento, zonas de amortiguación ribereñas y fragmentos forestales puede mejorar la resiliencia ante la variabilidad del clima y apoyar la producción y la resiliencia agrícola. Todo ello forma parte de las soluciones de los sistemas agroalimentarios para la adaptación al cambio climático y la mitigación de sus efectos destacadas por la FAO en la conferencia sobre el cambio climático.
Por último, en el informe se hace hincapié en la necesidad de eliminar la compartimentación entre el uso sostenible de la biodiversidad, la protección ambiental, la agricultura, la gestión de los recursos hídricos y la salud pública, y se exigen estrategias y políticas que reconozcan el estrecho vínculo entre los bosques y la agricultura para asegurar la prosperidad de las comunidades agrícolas y la salud de los ecosistemas de los que dependen.
Climate and ecosystem service benefits of forests and trees for agriculture (Beneficios climáticos y de servicios ecosistémicos de los bosques y árboles para la agricultura).
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