El Sr. Máximo Torero habla de las implicaciones del conflicto de Oriente Medio en una reunión informativa de las Naciones Unidas para la prensa
Las perturbaciones en un corredor crítico para el comercio mundial están provocando conmociones interconectadas en la energía, los fertilizantes y los sistemas agroalimentarios.
©FAO/Sarah Elliott
Nueva York (Estados Unidos de América) y Roma (Italia) - El Sr. Máximo Torero, Economista Jefe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), advirtió que las perturbaciones actuales del corredor comercial del estrecho de Ormuz están provocando una de las conmociones más graves en los flujos mundiales de productos básicos de los últimos años, lo que tiene implicaciones importantes para la seguridad alimentaria, la producción agrícola y los mercados mundiales.
En su intervención en la reunión informativa diaria de las Naciones Unidas para la prensa, el Sr. Torero destacó que el tráfico de petroleros a través del estrecho de Ormuz se había desplomado más de un 90 % a los pocos días de la escalada. Normalmente, por la arteria vital del comercio mundial se transportan en torno a 20 millones de barriles de petróleo al día (aproximadamente el 35 % del flujo de crudo mundial), junto con una quinta parte del gas natural licuado mundial y hasta el 30 % de los fertilizantes que se comercializan a nivel internacional.
“Esto no es solo una perturbación energética. Es una perturbación sistemática que afecta a los sistemas agroalimentarios de todo el mundo”, afirmó el Sr. Torero. También hizo hincapié en que la región del Golfo representaba cerca de la mitad del comercio mundial de azufre, un insumo fundamental empleado para producir ácido sulfúrico destinado a transformar fosfatos minerales en fertilizantes. Las perturbaciones del suministro de azufre pueden fracturar la producción mundial de fertilizantes fosfatados, en particular en los principales países productores.
Las limitaciones del transporte marítimo se han agravado debido al aumento del costo de los seguros. Tras la ampliación de las zonas de alto riesgo a principios de marzo, las primas de los seguros contra los riesgos derivados de la guerra aumentaron del 0,25 % hasta el 10 % del valor del buque, y ahora la cobertura se renueva cada siete días. El Sr. Torero advirtió que, incluso en caso de que se produzca una desescalada, la vuelta a las condiciones normales de transporte marítimo podría tardar meses en producirse.
Aumento de los costos de los insumos y los riesgos para la producción agrícola
El Economista Jefe señaló que las perturbaciones ya se están traduciendo en costos más elevados para los agricultores de todo el mundo. Los precios de los fertilizantes se han incrementado considerablemente: la urea granulada de Oriente Medio aumentó su precio un 19 % en la primera semana de marzo, mientras que los precios de la urea egipcia registraron un incremento del 28 %. Dado que el gas natural es la materia prima principal de los fertilizantes nitrogenados, se espera que los elevados precios de la energía mantengan la presión al alza sobre los costos de los fertilizantes. Las previsiones de la FAO indican que, si la crisis persiste, los precios mundiales de los fertilizantes podrían aumentar en promedio entre un 15 % y un 20 % en la primera mitad de 2026.
“Los agricultores se enfrentan a una perturbación doble de los costos: el encarecimiento de los fertilizantes y el alza de precios de los combustibles afectan a toda la cadena de valor agrícola, incluidos el riego y el transporte”, afirmó el Sr. Torero. El Economista Jefe de la FAO añadió que, como respuesta a ello, es probable que muchos productores reduzcan la aplicación de fertilizantes o cambien a cultivos que precisen menos insumos.
Dado que el uso de fertilizantes sigue una respuesta del rendimiento no lineal, incluso las reducciones modestas pueden dar lugar a descensos desproporcionadamente grandes en los rendimientos de los cultivos, especialmente en regiones donde el uso de referencia ya es bajo.
La duración de la perturbación será decisiva
Durante la reunión informativa, el Sr. Torero destacó que la duración de la crisis determinaría la escala de su repercusión a nivel mundial. En el caso de una perturbación a corto plazo de hasta un mes, se espera que las repercusiones sigan siendo limitadas. En la actualidad, las existencias mundiales de alimentos son suficientes y los mercados podrían estabilizarse en aproximadamente tres meses. El Índice de precios de los alimentos de la FAO se mantiene en torno a un 21 % por debajo de su máximo de marzo de 2022.
Si la perturbación se prolonga durante tres meses o más, los riesgos aumentarán significativamente y afectarán a las decisiones de siembra mundiales para 2026 y períodos posteriores. En la hipótesis de una perturbación a medio plazo, la FAO anticipa una reducción de los rendimientos de los cultivos que necesiten grandes cantidades de fertilizantes como, por ejemplo, el trigo, el arroz y el maíz, su sustitución por cultivos fijadores de nitrógeno como, por ejemplo, los granos de soja, y un incremento de la competencia en la producción de biocombustibles, pues el aumento de los precios del petróleo estimula la demanda de materias primas agrícolas.
Repercusiones en los países
El Sr. Torero subrayó que los efectos de la crisis variarán en función de los ciclos de los cultivos y la dependencia de las importaciones. Actualmente, los países más vulnerables son los siguientes:
El Sr. Torero también destacó dos riesgos secundarios fundamentales: los posibles descensos de los flujos de ingresos procedentes de las economías del Golfo podrían afectar a millones de hogares de países en desarrollo que dependen de las remesas, y las restricciones a las exportaciones podrían reducir todavía más la oferta mundial y exacerbar la volatilidad de los precios.
Recomendaciones en materia de políticas
El Sr. Torero hizo un llamamiento a la acción internacional urgente y coordinada.
A corto plazo, resulta fundamental establecer corredores comerciales alternativos, proporcionar apoyo financiero de emergencia a los países que dependen de las importaciones y garantizar que los agricultores tengan acceso al crédito.
A medio plazo, los países necesitan diversificar las fuentes de importación de fertilizantes, fortalecer las reservas regionales y evitar las restricciones a las exportaciones.
A largo plazo, la FAO recomienda invertir en una agricultura eficiente desde el punto de vista de los insumos y sostenible, ampliar la escala de las tecnologías de fertilizantes alternativos como, por ejemplo, el amoníaco verde, y tratar los sistemas alimentarios como infraestructura estratégica.
Implicaciones agroalimentarias mundiales del conflicto en Oriente Medio de 2026 (en inglés únicamente)
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