El progreso hacia los principales compromisos de la COP 15 depende ahora de la integración de los sistemas agroalimentarios en las estrategias y planes de acción nacionales en materia de diversidad biológica
Un agricultor en Colombia.
©FAO/Patrick Zachmann/Magnum Photo
Cali (Colombia) - Cerrar la brecha entre la ambición y la aplicación es la próxima frontera en la lucha por conservar la vasta gama de especies de plantas y animales que componen la vida en la Tierra y los hábitats de los que dependen, incluido el nuestro.
Actualmente, una de cada 11 personas en el mundo padece hambre, y las proyecciones indican que 585 millones de personas estarán crónicamente subalimentadas en 2030. Sin biodiversidad, peligra nuestra capacidad de alimentar al mundo de forma sostenible.
En la Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Biodiversidad (COP 16) de este año, la FAO se centra en ayudar a los Miembros a pasar de las promesas a los planes. Mientras que los objetivos de biodiversidad se asocian a menudo con animales exóticos, espacios naturales vírgenes y zonas de conservación de la naturaleza, la clave del éxito mundial es garantizar la paz con la naturaleza no sólo protegiendo, sino asegurando la gestión sostenible de la diversidad biológica en los sistemas agrícolas y alimentarios.
“Las soluciones en materia de sistemas agroalimentarios son absolutamente fundamentales para hacer frente a los grandes desafíos relacionados con el clima, la biodiversidad y la ordenación del territorio”, asegura el Sr. Kaveh Zahedi, Director de la Oficina de Cambio Climático, Biodiversidad y Medio Ambiente de la FAO. “Deben priorizarse en los acuerdos multilaterales sobre medio ambiente, recibir más recursos en términos cualitativos y cuantitativos, e integrarse plenamente en los procesos y estrategias nacionales de planificación”
La anterior COP 15, celebrada en Kunming (China) y Montreal (Canadá), marcó un hito al acordar 196 países 23 metas para 2030 y cuatro objetivos más amplios para 2050. Quizás tan importante —sin duda para la FAO—, fue el hecho de que los líderes mundiales reconocieran el papel central del uso sostenible de la biodiversidad, en particular mediante la agricultura, empujando la frontera de la políticas y la acción más allá de la mera conservación.
“En Cali se da una ocasión en que esta inmensa ambición tiene que convertirse en planes concretos, y tenemos que presionar para asegurarnos de que el énfasis en el uso de la agricultura para promover la biodiversidad se mantiene en el centro del escenario”, afirma el Sr. Zahedi.
Los sectores agroalimentarios -producción agrícola y ganadera, actividad forestal, pesca y acuicultura- están relacionados de un modo u otro con todas las metas del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal. La publicación Cumplir el Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal a través de los sistemas agroalimentarios, presentada esta semana, describe algunos de los vínculos entre cada una de las metas del Marco Mundial de Biodiversidad y los sistemas agroalimentarios. Esto abarca metas que van desde las que abordan la restauración de los ecosistemas, las especies exóticas invasoras y la contaminación, hasta las que tratan sobre los recursos genéticos para la alimentación y la agricultura, la salud de los suelos y la polinización.
La conservación y utilización sostenible de la biodiversidad es y ha sido siempre parte esencial del mandato de la FAO. La labor de la FAO en materia de biodiversidad se rige por su Estrategia para la integración de la biodiversidad en los distintos sectores agrícolas y su Plan de acción, y se centra en la creación de sistemas agroalimentarios resilientes que puedan hacer frente a la inseguridad alimentaria y la malnutrición, en todas sus formas.
La FAO es el organismo responsable del seguimiento de cerca de 25 indicadores principales, componentes y complementarios del Marco Mundial de Biodiversidad.
Algunas iniciativas de la FAO en la COP 16
La FAO participa en una serie de actos y presentaciones durante la cumbre de la COP 16, incluyendo la presentación de un proyecto financiado por Alemania en apoyo a la iniciativa AFR100, destinada a restaurar 100 millones de hectáreas de tierras degradadas en África para 2030.
El 22 de octubre tuvo lugar en Cali un acto especial para celebrar la ratificación por parte de Colombia del Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura. Colombia se convierte así en la 153ª parte contratante del Tratado.
El Día de la Restauración, el 30 de octubre, que forma parte del programa del Decenio de las Naciones Unidas sobre la Restauración de los Ecosistemas, contará con la presentación de las Directrices sobre la Meta 2.
La FAO presta también a sus Miembros asistencia técnica para sus Estrategias y planes de acción nacionales en materia de diversidad biológica (EPANDB), garantizando la integración de las políticas y prácticas agroalimentarias. La Organización ha ayudado hasta ahora a 40 países y se ha comprometido a ampliar ese apoyo, en particular para cubrir las fases de ejecución y seguimiento.
El 30 de octubre, durante la sesión de alto nivel en la que debaten más de un centenar de ministros de todo el mundo, la FAO, junto con la Secretaría del Convenio sobre la Diversidad Biológica, lanzan la Iniciativa de apoyo a los Agri-EPANDB. La iniciativa se centrará en 15 países y les ayudará a determinar instrumentos financieros avanzados, sistemas y mecanismos e instrumentos normativos innovadores que incentiven prácticas respetuosas con la biodiversidad en todos los sistemas agroalimentarios y midan su efecto en la biodiversidad y los resultados socioeconómicos, acelerando así la aplicación del Marco Mundial de Biodiversidad.
La FAO publicará asimismo un nuevo informe sobre las repercusiones en la biodiversidad de las medidas de las contribuciones determinadas a nivel nacional en los sistemas agroalimentarios, que examina cómo las medidas adoptadas para alcanzar los objetivos de adaptación y mitigación del cambio climático mediante los sistemas agroalimentarios pueden afectar a la biodiversidad, y cómo identificar sinergias y beneficios colaterales entre estas esferas de trabajo tan interconectadas.
Otras publicaciones incluyen orientaciones e información sobre la restauración de ecosistemas, la planificación del uso de la tierra, el papel de la protección, conservación y ordenación sostenible de los bosques, y una serie que demuestra cómo la FAO trabaja con el Fondo para el Medio Ambiente Mundial para acceder a recursos de inversión.
Principales mensajes de la FAO
Es esencial que las partes interesadas reunidas en Cali capitalicen los acuerdos de la COP 15 y aprovechen las oportunidades para integrar los sistemas agroalimentarios en sus marcos normativos y de planificación de la biodiversidad.
Las soluciones en materia de sistemas agroalimentarios son soluciones para el clima, la biodiversidad y la tierra, y ofrecen una forma de abordar los principales desafíos interrelacionados a los que se enfrentan hoy las personas y el planeta. Es necesario darles prioridad en los acuerdos multilaterales sobre medio ambiente e integrarlas plenamente en los procesos y estrategias nacionales de planificación. Se necesitará más financiación y más eficaz, casi con toda seguridad más de un billón de USD, para reforzar las acciones climáticas y sobre la biodiversidad, y es fundamental apuntar a la transformación de los sistemas agroalimentarios.
Al mismo tiempo, ampliar las soluciones de los sistemas agroalimentarios mediante políticas, innovación y tecnologías propicias es fundamental para llegar a los pequeños agricultores y productores. La transformación de los sistemas agroalimentarios debe ser equitativa, inclusiva y sensible a las cuestiones de género para lograr el máximo efecto.
Los sistemas agroalimentarios son a la vez complejos y ofrecen una amplia gama de soluciones beneficiosas para todos en el terreno. El Sr. Zahedi, de la FAO, indica la restauración del suelo como un ejemplo de resultados prometedores de gran utilidad tanto para los seres humanos como para el medio ambiente: Las intervenciones eficaces en las tierras degradadas del mundo —un tercio del total— pueden aumentar la riqueza de especies, mejorar la captación de carbono e incrementar el rendimiento de los cultivos.
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