Perspectivas alimentarias de la FAO: las tendencias de los mercados mundiales de productos alimenticios se enfrentan al aumento de los riesgos geopolíticos y meteorológicos

En la nueva edición también se analizan las implicaciones de los combustibles destinados al transporte, los vínculos entre los mercados de la energía y la agricultura, los mercados de fertilizantes y el costo mundial de las importaciones de alimentos

©FAO

18/06/2026

Roma -  Las perspectivas de los mercados mundiales de productos alimenticios siguen siendo relativamente favorables y se prevé que la producción mundial de cereales en la campaña 2026/27 siga en niveles históricamente elevados, aunque por debajo de los máximos registrados. No obstante, según un nuevo informe publicado hoy por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), las perspectivas de los mercados continúan dependiendo en gran medida de la evolución de las condiciones meteorológicas, en particular la aparición del fenómeno El Niño, así como de la volatilidad de los mercados de la energía y los fertilizantes, que se ha visto agitada por los conflictos, las tensiones geopolíticas, la incertidumbre en torno a las políticas comerciales y reveses macroeconómicos más amplios.

En la nueva edición de Perspectivas alimentarias de la FAO se pone de manifiesto que las cosechas mundiales de trigo, cereales secundarios y arroz probablemente disminuirán durante el próximo año con respecto a los niveles sin precedentes alcanzados, si bien seguirán siendo elevadas, pues la oferta se verá impulsada por la abundancia de reservas.

Esta publicación semestral ofrece evaluaciones y previsiones actualizadas de los mercados sobre la producción, la utilización, el comercio y las reservas de los principales productos alimenticios, incluidos los cereales, los cultivos oleaginosos, el azúcar, la carne, los productos lácteos y los que proceden de la pesca. En la nueva edición se ofrece información adicional sobre las implicaciones de los combustibles alternativos y la reglamentación sobre energía limpia en el transporte marítimo internacional, los vínculos entre los precios del azúcar y los productos energéticos a través del etanol, los mercados de fertilizantes y el costo mundial de las importaciones de alimentos.

“Los sistemas agroalimentarios parecen sólidos desde el punto de vista de la producción, pero los riesgos están aumentando y muchos de ellos pueden afectar rápidamente a la oferta y el acceso a escala mundial”, afirmó el Sr. Máximo Torero, Economista Jefe de la FAO. “Debemos redoblar los esfuerzos en favor de la resiliencia manteniendo abiertos los flujos comerciales y el funcionamiento de las cadenas de suministro, al tiempo que nos preparamos para perturbaciones meteorológicas a escala local”.

Se prevé que la producción mundial total de cereales disminuya un 2,0 % en 2026 con respecto al año anterior, hasta situarse en los 2 982 millones de toneladas, mientras que la utilización seguirá aumentando, con un incremento del 1,0 % de la producción destinada al consumo humano. Asimismo, se prevé una ligera disminución del 0,4 % del consumo per cápita de cereales en los países de bajos ingresos y con déficit de alimentos.

Entre las conclusiones más destacadas de los análisis de los productos básicos figuran las siguientes:

-- Se prevé que la producción mundial de trigo en 2026/27 caiga un 3,8 %, hasta los 810,9 millones de toneladas, debido a la disminución de las cosechas en los principales países y regiones exportadores, en particular Australia, la Unión Europea y los Estados Unidos de América, donde actualmente está prevista una disminución del 21,3 %.

-- Se espera que la producción mundial de cereales secundarios disminuya un 1,2 % durante el próximo año, hasta los 1 619 millones de toneladas, debido a la reducción de las plantaciones y los rendimientos en América del Norte, aun cuando las perspectivas parecen ser favorables en América del Sur, especialmente en el caso del maíz en la Argentina.

-- Se prevé que la producción mundial de soja alcance una nueva cifra máxima de 432,3 millones de toneladas en 2025/26, ya que el crecimiento continuado en el Brasil y la Federación de Rusia probablemente compensará con creces las reducciones previstas en América del Norte, la Argentina y la India.

-- Está previsto que la producción mundial de carne aumente un 1,0 %, hasta los 391,3 millones de toneladas, impulsada por un incremento del 2,5 % en la producción de aves de corral, mientras que se espera que la producción de carne bovina disminuya.

-- Se prevé que el consumo mundial de aceite vegetal supere a la producción en 2025/26, lo que dará lugar al endurecimiento de las condiciones del mercado y la disminución de las reservas al fin del ejercicio por tercera campaña consecutiva.

-- Asimismo, se prevé que la producción pesquera y acuícola mundial aumente un 1,0 % en 2026, hasta los 200,5 millones de toneladas, debido al crecimiento del 2,9 % de la producción acuícola —impulsado por la producción de camarones, salmón y carpas— y pese a la disminución del 1,1 % de la pesca de captura, derivada principalmente de la reducción de las cuotas para importantes poblaciones del Atlántico norte como la caballa, el arenque y posiblemente el bacalao, así como la anchoveta peruana.

Atención especial a los combustibles destinados al transporte en relación con los pequeños Estados insulares en desarrollo, la dinámica de los biocombustibles y los mercados de fertilizantes

Según un capítulo especial de esta edición de Perspectivas alimentarias, la transición emprendida por la Organización Marítima Internacional hacia el uso de combustibles y fuentes de energía alternativos puede ser fundamental para cumplir los objetivos de alcanzar un valor cero de emisiones netas de gases de efecto invernadero, si bien también puede tener importantes consecuencias para los mercados agroalimentarios, en especial en los pequeños Estados insulares en desarrollo.

En la publicación también se examina la evolución de la relación entre los precios del etanol y el azúcar desde 2012 y se constata que, si bien los ajustes a corto plazo están limitados por los ciclos de cosecha, la capacidad de elaboración y los contratos, la producción y las existencias responden de manera más gradual a las expectativas de rentabilidad.

En otro capítulo se analizan las tendencias de los mercados de fertilizantes y se documenta una disminución de entre el 20 % y el 25 % del volumen del comercio mundial de fertilizantes entre enero y abril de 2026, en comparación con el mismo período del año anterior. Aunque recientemente se ha observado cierta moderación en el aumento de los precios, sigue habiendo preocupaciones de cara a la próxima campaña agrícola 2026/27 debido al estancamiento de las compras en mercados clave como América del Norte y Europa, en particular en el caso del nitrógeno y el fosfato. Las condiciones de mercado siguen siendo muy sensibles a los acontecimientos que afecten al tránsito por el estrecho de Ormuz.

Costo de las importaciones de alimentos

En el informe Perspectivas alimentarias se presenta además la estimación actualizada de la FAO sobre el costo mundial de las importaciones de alimentos en 2025, que ahora se estima que ha aumentado un 7,9 % con respecto al año anterior, hasta alcanzar la nueva cifra sin precedentes de 2,22 billones de USD.

El incremento del costo mundial de las importaciones de alimentos se produjo pese a la disminución de los costos de importación de cereales, azúcar y semillas oleaginosas y obedeció al notable aumento de los precios de los productos de mayor valor, en particular el café, el cacao y las especias, así como de los productos de origen animal, el pescado, las frutas y las hortalizas, importados principalmente por los países de ingresos altos.

Los gastos en importación de alimentos de los países de ingresos altos, que representaron más de dos tercios del total, aumentaron un 9,3 %, en comparación con el 4,0 % registrado en los países de ingresos medianos altos, el 7,9 % en los países de ingresos medianos bajos y el 6,7 % en los países de ingresos bajos.

En un análisis anterior de la FAO se puso de manifiesto que, en contextos de elevado riesgo geopolítico, los efectos de una determinada crisis de los precios del petróleo sobre el costo de las importaciones de alimentos pueden llegar a ser casi el doble que en condiciones normales. La incertidumbre, las primas de riesgo, los costos de los seguros y las fricciones logísticas intensifican la transmisión de las crisis energéticas al costo de las importaciones de alimentos.

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