Designado por las Naciones Unidas, el Año pondrá de relieve el papel esencial de las mujeres e impulsará medidas a escala mundial para hacer frente a los obstáculos estructurales a los que se enfrentan
Durante el Año Internacional (2026) se sensibilizará y se promoverán medidas para subsanar las brechas de género y mejorar los medios de vida de las mujeres en todo el mundo.
©FAO/Sebastian Liste
Roma - La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) presentó hoy el Año Internacional de la Agricultora (2026), una campaña mundial destinada a reconocer la contribución indispensable —aunque a menudo ignorada—, de las mujeres a los sistemas alimentarios mundiales y a galvanizar los esfuerzos para cerrar las brechas de género persistentes.
Designado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2024, el Año Internacional pretende poner de relieve las realidades a las que se enfrentan las agricultoras e impulsar reformas en las políticas e inversiones para avanzar en la igualdad de género, empoderar a las mujeres y crear sistemas agroalimentarios más resilientes. La FAO, junto con los otros organismos de las Naciones Unidas con sede en Roma —el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA)— coordinará las actividades a lo largo de 2026.
Las mujeres constituyen una parte importante de la fuerza de trabajo agrícola mundial, son indispensables en todas las cadenas de valor agroalimentarias —desde la producción y elaboración hasta la distribución y el comercio— y desempeñan un papel central en la seguridad alimentaria y la nutrición de los hogares. En 2021, los sistemas agroalimentarios empleaban al 40 % de las mujeres trabajadoras de todo el mundo, un porcentaje muy similar al de los hombres.
A pesar de ello, la contribución de las mujeres sigue estando infravalorada y sus condiciones laborales suelen ser más precarias: empleos irregulares, informales, a tiempo parcial, con salarios bajos, condiciones de mano de obra intensiva y gran vulnerabilidad. Además, siguen enfrentándose a obstáculos sistémicos, como el acceso limitado a la tierra, la financiación, las tecnologías, la educación, los servicios de extensión y la participación en la toma de decisiones a todos los niveles.
El Año se presentó oficialmente en una ceremonia celebrada en paralelo al 179.º período de sesiones del Consejo de la FAO. El discurso de apertura corrió a cargo del Sr. Máximo Torero, Economista Jefe de la FAO, quien advirtió que el progreso en el empoderamiento de las mujeres en los sistemas agroalimentarios se ha estancado en la última década.
“El costo de la inacción es enorme. Sabemos gracias a estimaciones recientes que colmar la brecha entre hombres y mujeres en la agricultura podría aumentar el PIB mundial en un billón de USD y reducir la inseguridad alimentaria de 45 millones de personas”, afirmó.
El Sr. Torero subrayó que la observancia va mucho más allá de la celebración, y pidió que “se orienten las políticas a los retos multidimensionales a los que se enfrentan (las agricultoras), y que se promuevan reformas legales y medidas normativas y programáticas que permitan a las mujeres tener los mismos derechos sobre la tierra, el mismo acceso a la financiación, a la tecnología, a los servicios de extensión, a los mercados y a la toma de decisiones”.
El acto fue organizado conjuntamente por Irlanda y Jordania, representadas respectivamente por la Sra. Maria Dunne, Subsecretaria General del Departamento de Agricultura, Alimentación y Asuntos Marinos de Irlanda y la Princesa Basma bint Ali, Embajadora regional de buena voluntad de la FAO para Oriente Próximo y África del Norte.
En su discurso de clausura, la Sra. Beth Bechdol, Directora General Adjunta de la FAO, subrayó que las necesidades de las agricultoras deben seguir siendo una prioridad más allá de 2026.
“A lo largo de 2026, el Año Internacional pasará de las historias personales y los debates que compartimos hoy al trabajo práctico: políticas nacionales, asociaciones comunitarias, investigación, inversión y diálogo entre agricultores, cooperativas, gobiernos, instituciones financieras, redes de jóvenes y universidades. El objetivo es sencillo: convertir el compromiso en práctica, y la práctica en efectos mensurables”, afirmó.
¿Quiénes son las agricultoras?
Las agricultoras desempeñan diversas funciones en los sistemas agroalimentarios y proceden de todos los ámbitos: mujeres jóvenes y mayores, mujeres Indígenas, mujeres de comunidades locales, mujeres con discapacidad y mujeres refugiadas y desplazadas. Son pequeñas agricultoras, campesinas, trabajadoras agrícolas, pescadoras, apicultoras, pastoras, elaboradoras, comerciantes, mujeres dedicadas a las ciencias agrícolas, empresarias rurales, poseedoras de conocimientos tradicionales, etc., que se ocupan ya sea en empleos formales o informales, con o sin propiedad de la tierra.
Los recientes informes de la FAO La situación de las mujeres en los sistemas agroalimentarios y El clima injusto (resumen en español) subrayan la magnitud de la desigualdad de género y los riesgos climáticos desproporcionados a los que se enfrentan las mujeres. En su conjunto, los informes destacan las barreras estructurales que limitan la productividad, los ingresos, el acceso a los recursos y la resiliencia de las mujeres.
Entre las principales conclusiones figuran las siguientes:
Sreya Banerjee Oficina de Prensa, FAO [email protected]
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