El Director General de la FAO interviene en las reuniones de ministros de Relaciones Exteriores del G-20 celebradas en Sudáfrica y reafirma el compromiso de la FAO con la Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza
Los conflictos, la ineficacia de las políticas y los fenómenos climáticos extremos amenazan nuestra capacidad para lograr la estabilidad de los sistemas agroalimentarios y pueden agravar las desigualdades mundiales.
©FAO/Akuot Mayak
Johannesburgo - La seguridad alimentaria está relacionada con la paz, la estabilidad y la dignidad humana, declaró el Sr. QU Dongyu, Director General de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), ante los ministros de Relaciones Exteriores del Grupo de los Veinte (G-20) reunidos en Johannesburgo para debatir sobre la situación geopolítica mundial.
De acuerdo con las cifras más recientes proporcionadas por las Naciones Unidas, 733 millones de personas en todo el mundo padecen hambre crónica, 2 300 millones están expuestas a inseguridad alimentaria y 2 800 millones carecen de acceso a una alimentación saludable.
Los conflictos siguen siendo una de las mayores amenazas para la seguridad alimentaria, desde el Sahel y Haití hasta Ucrania y Gaza. Al mismo tiempo, los sistemas agroalimentarios de las regiones vulnerables a la inestabilidad siguen desatendidos, lo que acelera el colapso económico y agrava los conflictos.
Por ejemplo, en el Chad, Malí, el Níger, Nigeria, la República Democrática del Congo y el Sudán, la degradación de los sistemas agroalimentarios, que se ha intensificado como consecuencia de la ineficacia de las políticas, ha aumentado las tensiones entre agricultores y pastores que compiten por recursos limitados.
Además de los conflictos y la ineficacia de las políticas, la intensidad y la frecuencia de los fenómenos climáticos extremos se suman a la lista de dificultades. El aumento de las temperaturas y las condiciones meteorológicas extremas perturban la producción de alimentos, aumentan los riesgos para los agricultores, inciden en los patrones de las enfermedades y aceleran la migración, todo lo cual socava los esfuerzos dirigidos a acabar con el hambre para 2030.
“Estos desafíos amenazan nuestra capacidad para lograr la estabilidad de los sistemas agroalimentarios y pueden agravar las desigualdades mundiales”, declaró el Sr. QU en la reunión del jueves.
El Director General afirmó que es fundamental hacer frente a estas desigualdades, dado que muchas de las deficiencias de nuestros sistemas agroalimentarios se deben a la desigualdad en el acceso a la innovación, la tecnología, los recursos naturales y las dietas saludables.
En este contexto de riesgos e incertidumbre, el comercio internacional desempeña un papel crucial en la seguridad alimentaria mundial, al permitir el traslado eficiente de alimentos de las regiones excedentarias a las deficitarias.
Esta es la razón por la que el Sistema de información sobre el mercado agrícola, una iniciativa del G-20 auspiciada por la FAO desde 2011, desempeña una función clave en la mejora de la transparencia de los mercados y la coordinación de las políticas, señaló el Sr. QU.
Los sistemas agroalimentarios sostienen los recursos naturales, los medios de vida y el desarrollo económico, ya que proporcionan empleo a más de 1 200 millones de personas y mantienen a más de 3 800 millones en todo el mundo.
Pero sobre todo, “la seguridad alimentaria no solo guarda relación con las políticas, sino también con la paz, la estabilidad y la dignidad humana”, dijo el Sr. QU. Por eso “tenemos que actuar ahora y garantizar el compromiso político y la inversión necesarios para lograr una alimentación nutritiva y saludable para todos”.
El apoyo de la FAO al G-20
El viernes, durante la segunda jornada de la reunión de ministros de Relaciones Exteriores del G-20, el Director General de la FAO tomó la palabra para hablar de los objetivos del G-20 para 2025.
El Sr. QU comenzó elogiando la labor de la presidencia sudafricana del G-20, que ha dado prioridad a la solidaridad, la igualdad y la sostenibilidad, cuestiones que, según él, son fundamentales para la consecución de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas, especialmente del ODS 2 (Hambre cero) y el ODS 1 (Fin de la pobreza).
El Director General destacó que las diferencias entre las personas pobres y las ricas, las zonas rurales y las urbanas, y las mujeres y los hombres son cada vez mayores y han exacerbado la ya apremiante situación del hambre y la pobreza e “intensificado los efectos de los conflictos, los fenómenos climáticos extremos y las crisis económicas”.
El Sr. QU señaló que para reducir la brecha de la riqueza y la desigualdad no basta con el desarrollo económico, sino que es necesario llevar a cabo una profunda transformación de los sistemas agroalimentarios mundiales y lograr la prosperidad rural, tal como se expone en el Marco estratégico de la FAO para 2022-2031.
El Director General reafirmó el compromiso de la FAO con la Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza, una iniciativa puesta en marcha durante la presidencia brasileña del G-20, que proporciona un mecanismo coordinado para luchar contra el hambre y la desigualdad. Además, reafirmó el compromiso de la FAO de proporcionar toda la asistencia técnica necesaria a todos los miembros de la Alianza Global.
El Director General reiteró asimismo el apoyo de la FAO al G-20, y señaló que una colaboración eficiente, eficaz y coherente es esencial para garantizar la disponibilidad, accesibilidad y asequibilidad de los alimentos “de cara a un futuro pacífico y próspero para todos”.
Oficina de Prensa, FAO (+39) 06 570 53625 [email protected]
Nicholas Rigillo Oficina de Prensa, FAO [email protected]