Entrevista con el Sr. Manuel Barange, Director de la División de Pesca y Acuicultura de la FAO
Manuel Barange (a la derecha), Subdirector General de la FAO, visita un dispositivo fondeado de concentración de peces, en Barbados, en marzo de 2024.
©FAO/Randy Brooks
Roma. Pese a su importancia capital para la seguridad alimentaria del mundo, la pesca sigue siendo uno de los oficios más peligrosos del planeta, y se calcula que causa 100 000 muertes al año.
Mientras se desarrolla la 29.ª Conferencia de las Partes en la Convención Marco sobre el Cambio Climático y las Naciones Unidas celebran el Día Mundial de la Pesca el 21 de noviembre, el Sr. Manuel Barange, Subdirector General y Director de la División de Pesca y Acuicultura de la FAO, habla sobre los peligros que supone el cambio climático para los pescadores y sobre la labor que lleva adelante la FAO para mejorar la seguridad en el mar.
¿Cómo afecta el cambio climático a la seguridad de los pescadores, especialmente en la pesca en pequeña escala?
El cambio climático afectará de forma significativa a la seguridad en el mar: hará que el trabajo marino sea más peligroso y, en particular, aumentará la propensión de los pequeños pescadores a sufrir accidentes. Al calentarse, el océano genera más tormentas, de mayor frecuencia e intensidad, y los huracanes que hemos visto últimamente en diferentes partes del mundo. A veces los pescadores no tienen tiempo de regresar a puerto. El cambio climático también está afectando a la distribución de recursos, así que es muy posible que algunos tengan que alejarse más de la costa para encontrar los peces, exponiéndose aún más. Todos esos elementos hacen que la pesca sea muy peligrosa, y es muy importante que prestemos apoyo a los pescadores para reducir la tasa de víctimas mortales.
¿Cómo utiliza la FAO la tecnología y la innovación para salvaguardar las vidas en el mar?
Ayudamos a los países a diseñar embarcaciones que no se hunden, que son más resistentes y duraderas, de modo que reducimos la vulnerabilidad de los pequeños pescadores. Con nosotros trabajan ingenieros navales, algunos de los mejores expertos del mundo, que dedican su atención a esta importante actividad que conviene proteger mejor.
Recientemente colaboramos con Sri Lanka en un proyecto de embarcaciones hechas de plástico, cuya vida útil es más prolongada y cuyo diseño las hace imposibles de hundir. También tienen un habitáculo en la proa para cobijarse en caso de tempestad.
Esos diseños se ofrecen gratis a los países y pueden descargarse de nuestro sitio web. A veces les ofrecemos primero dos o tres modelos, para que los prueben, y luego ellos pueden comenzar a construir las embarcaciones a partir de los proyectos.
¿Hay otras iniciativas de la FAO que ayuden a los pescadores a mejorar las condiciones de seguridad y prevenir accidentes?
Nuestro catálogo de proyectos es muy variado. Tenemos un curso de capacitación de instructores que se ha impartido en el Caribe, en el África oriental, en el golfo de Bengala, en Asia y en la región del Cercano Oriente. En las emergencias, proporcionamos a los pequeños pescadores chalecos salvavidas, boyas y aparatos de radio y de comunicaciones para que puedan reponerse y salir a faenar cuanto antes.
También colaboramos con otros organismos de las Naciones Unidas, como la Organización Internacional del Trabajo y la Organización Marítima Internacional, para garantizar que se tiene en cuenta la seguridad en las condiciones laborales de las personas que trabajan en el mar.
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Nicholas Rigillo Oficina de Prensa, FAO [email protected]