Las preocupaciones acerca de la oferta empujan al alza el índice de precios de los alimentos de la FAO

Las condiciones meteorológicas adversas, el conflicto en Oriente Medio y la logística comercial en el Mar Negro explican en su mayor parte el aumento de las cotizaciones de los principales productos alimenticios

©FAO/Mahmoud Shamrouk

04/09/2026

Roma - De acuerdo con los nuevos datos publicados el viernes por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el índice de referencia de los precios mundiales de los productos alimenticios registró una ligera subida en agosto, debido a las altas temperaturas y otros riesgos meteorológicos que suscitaron preocupación por las perspectivas de suministro.

El índice de precios de los alimentos de la FAO, que sigue las variaciones mensuales de los precios internacionales de un conjunto de productos alimenticios comercializados a escala mundial, se situó en agosto de 2026 en un promedio de 133,3 puntos, es decir, un 1,9 % por encima de su nivel revisado de julio y un 2,5 % más que hace un año.

El índice de precios de los cereales de la FAO aumentó un 2,2 % desde julio, ya que los precios internacionales de todos los cereales principales subieron a consecuencia de la robusta demanda de importaciones, la creciente preocupación por las perspectivas de las cosechas y la constante incertidumbre en torno a los flujos comerciales de importancia crítica. Los precios mundiales del trigo se incrementaron un 2,6 % en agosto y se situaron un 15,0 % por encima del nivel alcanzado un año antes, ante las persistentes perturbaciones en la logística de exportaciones del Mar Negro, las perspectivas de disminución de la producción en gran parte de Europa a raíz del tiempo caluroso y seco y el debilitamiento del dólar de los EE.UU. Los precios mundiales del maíz aumentaron un 2,5 % desde julio, impulsados por la creciente preocupación acerca de las perspectivas sobre los rendimientos en algunas zonas de los Estados Unidos de América, el deterioro de las perspectivas sobre la producción en la Unión Europea, la fuerte demanda de los sectores del etanol y los piensos, la preocupación por las interrupciones en el suministro de insumos vinculadas al cierre del estrecho de Ormuz y las perturbaciones de los flujos de exportación de Ucrania. El índice de precios de la FAO para todos los tipos de arroz aumentó un 0,5 %, respaldado por las compras sostenidas por parte de países asiáticos y africanos.

El índice de precios de los aceites vegetales de la FAO aumentó un 1,1 % respecto de julio, como resultado del alza de los precios mundiales de los aceites de palma y soja espoleada por la robusta demanda mundial de importaciones y la preocupación ante los efectos de las condiciones relacionadas con El Niño en las perspectivas sobre la producción en Asia sudoriental. Por su parte, las cotizaciones de los aceites de colza y girasol descendieron ligeramente ante las expectativas de abundantes suministros en el próximo año.

El índice de precios de la carne de la FAO subió un 1,0 % durante el mes, con alzas en los precios de las carnes de aves de corral, cerdo y oveja. El aumento de las cotizaciones de la carne porcina obedeció principalmente a las altas temperaturas que ralentizaron el crecimiento de los animales en la Unión Europea. Sin embargo, los precios internacionales de la carne de vacuno disminuyeron, ya que los contingentes de importación asignados por China hicieron que se intensificara la competencia entre los exportadores de Australia y el Brasil por destinos comerciales alternativos.

El índice de precios de los productos lácteos de la FAO subió un 2,3 % desde julio. En gran parte, el aumento obedeció a la mayor escasez de la oferta de leche en la Unión Europea debido al tiempo caluroso y seco.

El índice de precios del azúcar de la FAO aumentó un 11,9 % en agosto. Este incremento repentino reflejó las expectativas de disminución de los rendimientos de la remolacha azucarera en la Unión Europea a causa de las condiciones meteorológicas adversas, la preocupación por los efectos de El Niño en las perspectivas sobre la producción de los principales países productores de Asia, la reducción de la producción de azúcar en el Brasil y el anuncio de la India sobre las importaciones de azúcar sin refinar libres de derechos.

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Se prevé que la producción mundial de maíz, trigo y arroz caerá desde los niveles récord alcanzados

Las previsiones actuales indican que la producción mundial de cereales en 2026 ascenderá a 2 980 millones de toneladas, un 2,0 % menos que en 2025 pero aun así la segunda cosecha más cuantiosa jamás registrada, de acuerdo con la nueva Nota informativa sobre la oferta y la demanda de cereales, publicada también hoy por la FAO.

El pronóstico sobre la producción mundial de maíz se ha revisado a la baja, cifrándose en 1 309 millones de toneladas, ya que se estima que el empeoramiento de las perspectivas de las cosechas en Francia y Polonia contrarrestará con creces los rendimientos mejores de lo previsto anteriormente en la Argentina y el Brasil. Por el contrario, el pronóstico de la producción mundial de trigo se ha incrementado hasta 810,7 millones de toneladas, es decir, un 3,8 % por debajo del nivel alcanzado en 2025, aunque seguiría tratándose de la segunda producción más cuantiosa jamás registrada. Se estima que la producción mundial de arroz disminuirá, ubicándose en 553,1 millones de toneladas, lo que supone un descenso del 1,9 % en 2026/27 respecto del máximo histórico alcanzado en la campaña anterior, a raíz de la reducción de los márgenes de los productores y las condiciones meteorológicas relacionadas principalmente con El Niño.

El pronóstico actualizado de la FAO sobre la utilización mundial de cereales en 2026/27 asciende a 2 965 millones de toneladas, un 0,2 % más que el año precedente, previéndose un aumento de la utilización de los cereales secundarios y el arroz, mientras que la del trigo disminuirá.

Las previsiones indican que las reservas mundiales de cereales al cierre de las campañas que finalizarán en 2027 alcanzarán los 947,2 millones de toneladas, ligeramente por encima de los niveles de apertura, debido en parte a la acumulación de reservas de trigo en la Federación de Rusia y Ucrania vinculada a las restricciones en las rutas de exportación. Según el pronóstico, el coeficiente reservas-utilización de cereales a escala mundial resultante al final de las campañas de 2026/27 ascenderá al 31,6 %, coeficiente inferior al 31,9 % de la campaña anterior, pero aun así indicativo de una situación relativamente desahogada de la oferta a nivel mundial desde una perspectiva histórica. La FAO prevé asimismo que el comercio mundial de cereales probablemente disminuya en 2026/27 respecto de los niveles sin precedentes alcanzados y se sitúe en 509,3 millones de toneladas.

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El viernes se publicó también el boletín mensual sobre el mercado, Market Monitor, del Sistema de información sobre el mercado agrícola (SIMA), albergado por la FAO, en el que se señala que los mercados a plazo se mostraban “en general alcistas” respecto de los principales cultivos. El informe incluye un artículo de fondo en el que se examinan los riesgos, la evolución de las políticas y la incertidumbre climática en relación con el sector del aceite de palma.

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