Entrevista con el Sr. Kaveh Zahedi, Director de la Oficina de Cambio Climático, Biodiversidad y Medio Ambiente de la FAO
Cierre de las sesiones de la COP16 en Cali, Colombia
©UN Biodiversity
Roma - El debate inconcluso sobre la biodiversidad vuelve a la mesa de negociación. Tras un período de sesiones pionero en Cali (Colombia), las delegaciones se reúnen de nuevo en Roma para abordar los asuntos pendientes que serán fundamentales para la acción en materia de biodiversidad, con la transformación de los sistemas agroalimentarios que destaca como elemento central para tener éxito a nivel mundial.
La reanudación de la 16.ª reunión de la Conferencia de las Partes en el Convenio sobre la Diversidad Biológica (COP 16) tendrá lugar en la Sede de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en Roma del 25 al 27 de febrero de 2025.
Para la FAO, esta conferencia es una oportunidad única para subrayar un mensaje vital: transformar nuestros sistemas agroalimentarios no solo es beneficioso, sino indispensable para salvaguardar la biodiversidad mundial.
Para comprender esta y otras cuestiones fundamentales que están en juego en estas largas negociaciones, la Sala de Prensa de la FAO ha hablado con Kaveh Zahedi, Director de la Oficina de Cambio Climático, Biodiversidad y Medio Ambiente de la FAO.
Kaveh Zahedi, Director de la Oficina de Cambio Climático, Biodiversidad y Medio Ambiente de la FAO.
¿Por qué es importante la biodiversidad para la seguridad alimentaria y la transformación de los sistemas agroalimentarios?
La biodiversidad es absolutamente fundamental para la seguridad alimentaria y la transformación de nuestros sistemas agroalimentarios. Mírelo de esta perspectiva: nuestra capacidad para producir alimentos de forma sostenible y garantizar que todas las personas tengan comida suficiente ahora y en el futuro se sustenta directamente en la biodiversidad.
Los sectores agroalimentarios —ya sean cultivos, ganadería, silvicultura o pesca— dependen intrínsecamente de la diversidad biológica. En primer lugar, la biodiversidad está en el origen de las numerosas especies que utilizamos directamente para obtener alimentos, combustible y fibra. En otras palabras, desde la variedad de cultivos que cosechamos y el ganado que criamos, hasta los árboles que nos proporcionan madera y los peces que capturamos, todo esto nace de la diversidad de la vida en la Tierra.
Más allá de las especies que recolectamos directamente, la biodiversidad abarca también las innumerables especies que tienen un papel esencial, a menudo invisible, en el funcionamiento de nuestros sistemas alimentarios. La cuestión es que estas son las especies que impulsan funciones y servicios ecosistémicos vitales. Tomemos como ejemplo los polinizadores: las abejas, mariposas y otros insectos son cruciales para la reproducción de muchos cultivos y mejoran en forma directa nuestros rendimientos. Luego están los enemigos naturales de las plagas, que ayudan a regular las poblaciones y reducen nuestra dependencia de plaguicidas nocivos. Por no hablar de los suelos sanos, repletos de diversos microorganismos que son esenciales para el ciclo de los nutrientes y el crecimiento de las plantas. Incluso el oxígeno que respiramos y el agua limpia que utilizamos para la agricultura están, en última instancia, vinculados a la biodiversidad. Y cuando se trata de la pesca, la biodiversidad proporciona alimentos y hábitats para las especies de peces que recolectamos.
Además, la diversidad genética dentro de las especies es también un componente fundamental de la biodiversidad para la seguridad alimentaria. Esta variación genética es lo que permite a los cultivos y al ganado adaptarse a entornos cambiantes, resistir enfermedades y evolucionar para cubrir nuestras necesidades. Mantener esta diversidad genética es crucial para crear sistemas agroalimentarios resilientes que puedan enfrentar los desafíos futuros, como el cambio climático y las plagas y enfermedades incipientes.
En última instancia, ninguno de estos elementos opera de forma independiente. Los ecosistemas diversos y saludables —como los bosques, manglares, pastizales, praderas marinas, sabanas y océanos— ofrecen hábitats, regulan el clima y el agua, purifican el aire y sustentan la miríada de especies de las que dependemos para la alimentación y la nutrición, ya sea de la agricultura, la silvicultura, la pesca o la acuicultura.
En esencia, la biodiversidad está en la base de la productividad, resiliencia y sostenibilidad de nuestros sistemas agroalimentarios, lo que la hace indispensable para la seguridad alimentaria a largo plazo.
¿Qué está en juego en Roma y cuál es el papel de la FAO?
Básicamente, esta es la oportunidad de la comunidad global para establecer el rumbo de la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad en los próximos años, no solo en un contexto global, sino a nivel nacional y local.
Esta reunión trata de garantizar la base financiera necesaria para dar vida al Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal. Estamos hablando de movilizar 200 000 millones de USD cada año para 2030, la inversión mínima necesaria para cambiar realmente la trayectoria de la biodiversidad. Igualmente vital es frenar el alza de los incentivos perversos, con el objetivo de reducirlos en 500 000 millones de USD anuales. En pocas palabras, estos representan la escala de recursos necesarios para proteger los sistemas naturales que sustentan toda la vida.
Los países deben finalizar unos elementos esenciales: la estrategia de movilización de recursos en sí, el mecanismo financiero operativo para canalizar los fondos donde más se necesitan y el marco de seguimiento del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal, es decir la brújula que guiará nuestro progreso y garantizará la rendición de cuentas.
Un punto clave de debate es el mecanismo financiero y el papel del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM). Con el Fondo del Marco Mundial de Biodiversidad que destaca como instrumento vital para ayudar a los países a avanzar hacia el uso sostenible de la biodiversidad y la agricultura sostenible, seguiremos de cerca los debates para asegurarnos de aprovechar al máximo nuestras operaciones del FMAM. Para la FAO, esto es importante porque los resultados tendrán implicaciones directas en la forma en que podemos ayudar a las naciones a acceder a la financiación que tanto necesitan para sus esfuerzos en materia de biodiversidad.
¿Qué aspectos importantes relacionados con los sistemas agroalimentarios siguen sin resolverse y están ahora pendientes en la reanudación de estas negociaciones?
Para aplicar eficazmente el Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal, los países trabajarán para finalizar los instrumentos para medir el progreso en relación con sus 23 metas, un paso crucial para todas las Partes del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB). La FAO está profundamente involucrada en estas negociaciones y desempeña un papel central en el apoyo a este marco de seguimiento vital, siendo el organismo responsable de más de 25 indicadores incluidos en el marco de seguimiento.
La decisión sobre el marco de seguimiento —que contiene muchos elementos— todavía se está debatiendo. Un elemento clave para la FAO es el nuevo indicador principal 22.1 propuesto sobre tenencia de la tierra y cubierta terrestre. Está elaborado para medir el progreso eficazmente al reflejar el vínculo crucial entre los derechos seguros sobre la tierra para los Pueblos Indígenas y las comunidades locales y la salud de los ecosistemas, con la FAO como organismo responsable previsto.
La FAO también participa en debates sobre cómo medir los avances en la reducción de los riesgos de los plaguicidas, lo que responde a la meta 7 del Marco Mundial de Kunming-Montreal. Los países están tratando de ponerse de acuerdo sobre la mejor manera de saber si realmente estamos reduciendo estos riesgos. Hay diferentes ideas sobre la mesa: una es medir la “concentración ambiental de plaguicidas”, esto es, cuántos plaguicidas terminan en la naturaleza. Otra idea es considerar la toxicidad total aplicada agregada que trata más bien de medir la nocividad general de los plaguicidas que utilizamos. Esta decisión determinará cómo puede la FAO ayudar a los países a reducir los riesgos de los plaguicidas y proteger la biodiversidad en la agricultura.
Más allá de las contribuciones técnicas, la FAO está fomentando colaboraciones vitales con otras convenciones y organismos internacionales. ¿Por qué es importante? Porque un enfoque coordinado es esencial para incorporar las consideraciones de biodiversidad en el tejido de todos los sectores pertinentes.
Otros debates clave para nosotros en Roma incluyen una posible invitación para preparar un borrador de plan de acción para la Iniciativa Internacional sobre Biodiversidad para la Alimentación y la Nutrición También está en juego una solicitud a los órganos rectores de las convenciones sobre productos químicos y deshechos, la FAO y otros, para que colaboren con las tres convenciones de Río y el futuro instrumento jurídicamente vinculante sobre la contaminación por plásticos para alcanzar la meta 7 del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal (reducir la contaminación a niveles que no sean perjudiciales para la biodiversidad).
Aunque la COP dejó algunos asuntos pendientes, muchos parecen ver Cali como un éxito. ¿Fue realmente así?
Desde la exaltación del papel de los pueblos y comunidades indígenas hasta el acuerdo sobre la información digital sobre secuencias, la COP 16 ya ha sido un éxito. En particular, se produjo un compromiso histórico con los derechos y la participación eficaz de los Pueblos Indígenas. Esto incluyó establecer un órgano subsidiario centrado en el artículo 8 j) de la Convención, que trata de las comunidades indígenas y locales, y una decisión que reconoce el papel de los afrodescendientes. La FAO también anunció su compromiso de apoyar las medidas dirigidas por los indígenas para la conservación de la biodiversidad, incluyendo el lanzamiento de planes de restauración biocéntricos en Costa Rica y el Perú.
La COP 16 también adoptó una decisión sobre la información digital sobre secuencias. En pocas palabras, se trata de la información genética de plantas, animales y microbios que se almacena en formato digital. Piense en ello como un mapa de la vida, pero en código informático. El acuerdo de Cali se centró en cómo poner en funcionamiento un mecanismo multilateral de distribución de beneficios relacionado con el uso de esta información genética digital. Esto está relacionado con el Fondo Cali, que tiene como objetivo movilizar recursos para apoyar la conservación de la biodiversidad y recompensar en forma justa a quienes son custodios de la biodiversidad.
Lo que quizá se reconozca menos es que la COP 16 en Cali fue clave para que los gobiernos hicieran balance de hasta dónde han llegado en el establecimiento de metas nacionales para la biodiversidad. Un claro mensaje que se desprende de Cali es que la protección de la biodiversidad no debe separarse de otros desafíos mundiales: todo está relacionado con hacer frente a los problemas climáticos, garantizar alimentos suficientes y una correcta nutrición, y crear sistemas agroalimentarios fuertes y adaptables.
En los debates se hizo hincapié en que necesitamos soluciones conjuntas en los diferentes acuerdos internacionales, y que debemos impulsar el apoyo financiero y técnico, asegurándonos de que todo esto se integre en los planes nacionales de los países. Esto significa ampliar realmente las soluciones eficaces para nuestros sistemas agroalimentarios mediante buenas políticas, nuevas ideas y tecnologías y, lo que es más importante, asegurarnos de que lleguen a los pequeños agricultores y productores de una manera justa e inclusiva que tenga en cuenta a todos.
¿Algún aspecto destacado de la participación de la FAO en la COP 16 de Cali?
Uno de los aspectos principales que destacamos en Cali fue nuestra asistencia técnica continua a los países para desarrollar y aplicar sus estrategias y planes de acción nacionales sobre biodiversidad (EPANDB). Estas EPANDB son realmente importantes porque son la principal forma en que los países planean incorporar consideraciones de biodiversidad en sus políticas y acciones, incluyendo la alimentación y la agricultura. Con la ambición y la escala del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal, las EPANDB deben ir mucho más allá de los planes de conservación y reflejar verdaderamente las oportunidades y el potencial del uso sostenible de la biodiversidad.
Este fue el mensaje que la FAO presentó en más de 75 actos a lo largo de la conferencia. Entre los actos más destacados figuran, por ejemplo, el Día de la Alimentación y un acto ministerial que contó con una gran asistencia y en el que, junto con la Secretaría del CDB y el Gobierno de Colombia, presentamos la Iniciativa en apoyo de las EPANDB agrícolas. El objetivo de la iniciativa es ayudar a los países a acelerar la integración de la biodiversidad en sus sistemas agroalimentarios para alcanzar los objetivos del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal. Concretamente, brinda apoyo específico a los gobiernos en sus esfuerzos por determinar y aplicar medidas en los sistemas agroalimentarios que les permitan cumplir con los compromisos de biodiversidad descritos en sus EPANDB.
Nuestra participación también incluyó proporcionar asesoramiento técnico a las delegaciones de los países durante las negociaciones, representar a la FAO en diversos foros y celebrar numerosas reuniones bilaterales con representantes de los países y organizaciones asociadas.
En general, enfatizamos constantemente que los sistemas agroalimentarios son parte integral del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal, ya que están directa o indirectamente relacionados con sus 23 metas. Por lo tanto, la participación activa de las partes interesadas en el sistema agroalimentario, incluidos los productores, los pequeños agricultores, los consumidores, los jóvenes y muchos otros, es crucial para determinar el éxito del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal.
¿Y ahora qué?
Para el Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal, se trata de pasar del acuerdo a la acción. Ya que el marco de seguimiento ha tomado forma y la mayoría de los países han establecido sus metas nacionales, el siguiente paso es la aplicación. Para la FAO, esto significa centrarse en apoyar a los países para que implementen sus EPANDB en plena consonancia con la ambición del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal. Ya estamos ayudando a los países a acceder a los recursos disponibles, como el Fondo de Biodiversidad de Kunming, para el que la FAO acaba de apoyar 23 propuestas de proyectos.
Como ya se dijo, los sistemas agroalimentarios son una parte integral del KMGBF, ya que están directa o indirectamente relacionados con sus 23 metas. Una prioridad clave para la FAO es asegurarse de que las soluciones agroalimentarias a la pérdida de biodiversidad estén realmente integradas en las estrategias, planes de acción y metas nacionales de los países. No se trata solo de marcar casillas, sino de garantizar que esto se traduzca en cambios políticos reales sobre el terreno que promuevan una agricultura respetuosa con la biodiversidad. Para ayudar a los países con todo esto, como he mencionado, contamos con la Iniciativa en apoyo de las EPANDB agrícolas.
Si miramos el panorama general, el verdadero desafío ahora es cerrar la brecha entre la ambición y la aplicación concreta. Tenemos estos fantásticos objetivos globales, pero el trabajo arduo consiste en hacerlos realidad sobre el terreno, para conservar verdaderamente la increíble diversidad de la vida en la Tierra y los hábitats de los que todos dependemos.
La COP 15 en Kunming y Montreal fue un momento histórico, en el que los países acordaron 23 metas para 2030 y cuatro objetivos más amplios para 2050. De manera crucial, los líderes mundiales reconocieron el papel central del uso sostenible de la biodiversidad, también a través de la agricultura. En Cali se trataba de convertir esta ambición en planes concretos, y en Roma debemos concentrarnos en finalizar las decisiones que nos impulsarán hacia adelante.
Laura Quinones Communications Officer [email protected]
Oficina de Prensa, FAO (+39) 06 570 53625 [email protected]