Mujeres productoras de fonio en Ghana utilizan una máquina procesadora de fonio proporcionada a través de un proyecto de la FAO en el que han participado la chef Binta, Embajadora regional de buena voluntad de la FAO, y el Ministerio de Alimentación y Agricultura de Ghana. © FAO/Fanjan Combrink
Una nueva ola de innovación está redefiniendo el significado de la mecanización para la agricultura, en particular en el contexto de África. Los primeros esfuerzos de mecanización en el continente africano, sobre todo en las décadas de 1960 y 1970, trajeron grandes esperanzas, pero ofrecieron resultados limitados. Los grandes tractores y la maquinaria importada a menudo no se adaptaban a los usuarios finales y a las realidades locales de pequeñas parcelas, redes de carreteras deficientes y acceso limitado a piezas de repuesto y servicios de reparación. Muchos programas fracasaron cuando los equipos se averiaban o los costos de mantenimiento y funcionamiento resultaban excesivos.
Ahora, centrándose en la sostenibilidad, la inclusión y la innovación local, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) está trabajando con países de toda África para instalar máquinas que se adapten al contexto, reduzcan el trabajo pesado y abran puertas a las mujeres y los jóvenes.
Estos son cinco países en los que los agricultores están logrando importantes mejoras en sus medios de vida gracias a la mecanización agrícola sostenible:
1. Ghana: procesamiento más rápido del fonio
En Ghana, la colaboración entre la FAO, el Ministerio de Alimentación y Agricultura del país y la chef Fatmata Binta, Embajadora regional de buena voluntad de la FAO para África, está ayudando a las agricultoras a procesar el fonio de forma más eficiente.
El fonio es un antiguo cereal nutritivo. Su procesamiento requiere mucha mano de obra, ya que las gavillas suelen trillarse, y los granos se lavan y secan, todo a mano, en un proceso que puede durar hasta tres días. Como los granos son extremadamente pequeños, suelen estar contaminados al mezclarse a menudo con la arena durante la cosecha y la elaboración. Tras el lavado, los granos suelen secarse en el suelo, lo que puede volver a añadir impurezas, obligando a los consumidores a lavarlos nuevamente para que estén limpios y listos para cocinar.
En el marco del proyecto, se introdujeron nuevas máquinas que muelen y descascarillan los granos en mucho menos tiempo. También se introdujeron técnicas de secado fuera del suelo, y el resultado general ha sido granos más inocuos y de mayor calidad que alcanzan mejores precios de mercado.
2. Nigeria: comienzan a usarse drones en la agricultura
En Nigeria, Femi Adekoya, a quien se conoce como “el granjero volador”, utiliza drones agrícolas para transformar la manera en que se gestionan los cultivos en explotaciones pequeñas y medianas. Utiliza estas máquinas de alta tecnología para hacer un seguimiento de los cultivos y cartografiar los campos, lo que permite a los agricultores detectar a tiempo los brotes de plagas, las carencias de nutrientes y el estrés hídrico. Los drones también se utilizan para la pulverización de precisión de plaguicidas y fertilizantes líquidos, lo que permite lograr una aplicación controlada, un menor uso de productos químicos, costos más bajos y mayor inocuidad.
Además de manejar los drones él mismo, Adekoya está capacitando a otros jóvenes agroempresarios en el manejo y mantenimiento de los drones y en la interpretación de datos, lo que crea nuevas oportunidades de negocios basadas en servicios en las zonas rurales.
La FAO ha difundido su trabajo en actos regionales e internacionales, destacando nuevas vías para el empleo juvenil a lo largo de las cadenas de valor de los productos en sistemas agroalimentarios modernos e impulsados por la tecnología.
Arriba a la izquierda: En Nigeria, Femi Adekoya, el granjero volador, utiliza drones agrícolas para transformar la manera en que se gestionan los cultivos. © Femi Adekoya. Abajo a la derecha: El robot pulverizador de la Universidad Sokoine, expuesto en una feria agrícola en la República Unida de Tanzanía. © Universidad Sokoine de Agricultura
3. República Unida de Tanzanía: robots agrícolas
En la Universidad Sokoine de Agricultura, de la República Unida de Tanzanía, los ingenieros de su Laboratorio de electrónica y agricultura de precisión han creado un “robot agrícola” que se desplaza metódicamente entre las hileras de cultivos, pulverizando insumos con precisión y eficiencia. La universidad, en colaboración con el sector privado, también está fabricando el tractor Mobi Power, una máquina compacta, de fabricación nacional y multifuncional para arar, plantar, pulverizar, segar y transportar. Su pequeño tamaño permite maniobrar por las estrechas vías y las parcelas irregulares típicas de las pequeñas explotaciones, mientras que el hecho de que sea de producción local permite que el mantenimiento y las reparaciones sean más asequibles y accesibles.
Estas innovaciones reflejan el tipo de soluciones de mecanización inclusivas y específicas para cada contexto que la FAO promueve a través de la orientación en materia de políticas, las escuelas de campo para agricultores, las demostraciones que convocan a múltiples partes interesadas y otros mecanismos de intercambio de conocimientos.
4. Rwanda: surgimiento de innovadores rurales
En Rwanda, una iniciativa nacional impulsada por el Desafío mundial de la FAO sobre mecanización agrícola sostenible está aprovechando soluciones que incluyen a los jóvenes. A través de las escuelas de campo para agricultores, los pequeños productores tienen acceso a herramientas prácticas como secadoras solares móviles de cereales y tubérculos, astilladoras de mandioca y trilladoras mecanizadas para minimizar el trabajo manual, ahorrar tiempo y reducir las pérdidas posteriores a la cosecha.
El proyecto, que cuenta con financiación y apoyo técnico de la FAO, también está capacitando a jóvenes como operadores de maquinaria, técnicos y empresarios de servicios. Al combinar el aprendizaje práctico con la mentoría empresarial, la iniciativa está contribuyendo a crear una generación de innovadores rurales que ven en la mecanización no una sustitución de puestos de trabajo, sino la creación de empleos de mejor calidad y más cualificados.
En Benin, un proyecto de la FAO financiado por la Sociedad Alemana de Cooperación Internacional introdujo máquinas prácticas para la elaboración del arroz, la mandioca y la soja en 15 cooperativas. © FAO
5. Benin: mecanización frente a trabajo manual
En toda África, las mujeres son la columna vertebral de los sistemas agroalimentarios. Sin embargo, las herramientas que utilizan suelen ser rudimentarias y requieren horas de duro trabajo manual. Un proyecto ejecutado por la FAO y financiado por la Sociedad Alemana de Cooperación Internacional (GIZ), introdujo máquinas prácticas y fáciles de usar para procesar arroz, mandioca y soja en 15 cooperativas. El proyecto sustituyó el agotador trabajo manual por herramientas mecanizadas a pequeña escala, como una descascarilladora y sancochadora de arroz y una astilladora de mandioca que tritura la dura raíz pelada hasta convertirla en puré para su secado y posterior elaboración como gari o harina.
Las mujeres han logrado producir más en menos tiempo y productos de mayor calidad, por lo que han podido dirigir empresas de elaboración rentables y suministrar sus productos a los mercados locales.
Al proporcionar espacios neutrales para el intercambio y mostrar soluciones desarrolladas localmente que responden a las necesidades de los agricultores, la FAO está ayudando a acelerar el aprendizaje y a apoyar la ampliación de la mecanización agrícola sostenible en toda África.
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