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Los pescadores de Túnez encuentran nuevas redes de seguridad


Reforzar la protección social de los pescadores en Túnez más allá del auge del cangrejo azul

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Cuando el cangrejo azul llegó a aguas tunecinas, dañó las artes de pesca y trastocó las capturas tradicionales. Con la ayuda del Gobierno y la FAO, los pescadores aprendieron a adaptarse y a encontrar nuevos mercados para esta especie invasiva, pero este suceso puso de manifiesto la incertidumbre a la que se enfrentan. © FAO

17/09/2026

En la isla tunecina de Djerba, Fattouma Ben Chagra dobla alambre para darle forma al armazón de una trampa y cose las dos piezas entre sí.

Aprendió a remendar redes de pesca mucho antes de que los cangrejos azules se convirtieran en una captura importante en estas aguas. Cuando aumentó la demanda de trampas para cangrejos, ella y su hermano herrero aprendieron a fabricarlas. Ninguno de ellos había hecho una antes. Lo intentaron, fracasaron y volvieron a empezar una y otra vez antes de dar con un diseño que funcionara.

“Para mí, eso fue una verdadera victoria”, afirma Fattouma.

Las trampas se venden, y las reparaciones también. Reparar los aparejos dañados les cuesta menos a los pescadores que reemplazarlos y ayuda a evitar que las trampas rotas queden flotando en el agua y sigan atrapando animales marinos. Este trabajo le brinda a Fattouma un ingreso estable.

Lo que no ofrece es una pensión, un seguro o algo a lo que pueda recurrir si de repente desaparece el trabajo.

“La verdad es que este trabajo a veces me asusta”, señala. “Todo depende de este recurso, del cangrejo. Si alguna vez se agotara, si desapareciera, no sé qué sería de nosotros. Al igual que la mayoría de las mujeres que nos dedicamos a esto, no tenemos protección social”.

Su incertidumbre apunta a una cuestión más amplia que afecta a la pesca de cangrejo azul de Túnez y a su sector pesquero en general.

El país logró convertir esta especie invasiva en una oportunidad económica. Sin embargo, muchos pescadores y trabajadores de la pesca siguen siendo vulnerables cuando las capturas disminuyen, las condiciones meteorológicas obligan a los barcos a permanecer en tierra, las enfermedades interrumpen el trabajo o los ingresos simplemente no llegan.

El Gobierno de Túnez, con el apoyo de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), ha sentado las bases para subsanar esa deficiencia a lo largo de dos decenios.

Una de las iniciativas, que comenzó en 2001, fue el programa regional MedSudMed de la FAO, financiado por el Ministerio de Agricultura, Soberanía Alimentaria y Bosques de Italia, que apoya la investigación pesquera, la participación de las partes interesadas y la pesca sostenible a lo largo del estrecho entre Sicilia y Túnez.

Las redes de seguridad en forma de sistemas de protección social para este tipo de empleo son escasas debido a la estacionalidad y el carácter informal del trabajo. © FAO

En Ghannouch, MedSudMed reunió a pescadores con científicos, autoridades, la sociedad civil y otros grupos para ayudar a sentar las bases de un plan de ordenación para la pesca en pequeña escala, que incluye el seguimiento de la llegada y la expansión del invasivo cangrejo azul que apareció en las aguas de Túnez en 1993 y proliferó muchísimo.

Para 2014, el cangrejo azul estaba causando daños significativos al sector pesquero: destruía las redes de pesca e interrumpía las capturas tradicionales. Para pescadores como Sassi Aleya, la llegada de esta especie significó jornadas más largas en el mar, daños en los aparejos e incertidumbre sobre el futuro de sus ingresos. Las familias que dependían de la pesca tradicional tuvieron que adaptarse con rapidez.

Sassi, Presidente de Groupement de développement de la pêche De Ghannouch (Grupo para el desarrollo de la pesca de Gannouch), una organización local creada con la contribución de iniciativas anteriores de la FAO, describe: “Estábamos perdiendo nuestras redes y las especies que solíamos capturar, mientras que la cantidad de cangrejos que descartábamos era considerable”. 

El Gobierno tunecino, junto con los propios pescadores, desarrolló y mejoró instrumentos de pesca más selectivos. “Nos dimos cuenta de que podíamos explotar mejor esta especie”, explica Sassi. “Actualmente contamos con una trampa circular específica para cangrejos azules”. 

Surgió un mercado, y con el aumento de la demanda, la pesca del cangrejo azul se amplió. Sin embargo, el crecimiento de la industria no ha eliminado la inseguridad económica a la que se enfrentaban muchas de las personas que dependen de ella, y las redes de seguridad de este tipo de empleo eran escasas debido a la estacionalidad y el carácter a menudo informal del trabajo. 

El programa SocPro4Fish de la FAO, financiado por Noruega, tiene como objetivo ampliar la cobertura de protección social de los pescadores, determinar obstáculos y resolver problemas que pueden mantener a las personas fuera de los sistemas existentes. © FAO

Centrándose específicamente en este elemento de protección social de las dificultades de los pescadores y trabajadores de la pesca, el programa SocPro4Fish de la FAO, financiado por el Gobierno de Noruega, recopiló datos sociales y económicos, examinó la viabilidad de ampliar la cobertura de la protección social y detectó los obstáculos que podían mantener a las personas fuera de los sistemas existentes.

Por ejemplo, muchos pescadores siguen teniendo conocimientos limitados sobre los programas disponibles. Otros no cumplen con los requisitos de admisibilidad debido al carácter estacional o informal de su trabajo en la pesca. Para otros, el problema son las dificultades administrativas relacionadas con la inscripción.

Para abordar estos obstáculos, el proyecto estableció un comité técnico interinstitucional que reúne a autoridades pesqueras, instituciones de protección social, representantes de pescadores e investigadores con el fin de determinar vías para ampliar la cobertura de la protección social en el sector con miras a abordar algunos de estos desafíos. El comité actúa como foro para estudiar el modo de ampliar la cobertura y hacerla más eficaz para los medios de vida pesqueros.

Una nueva iniciativa dirigida por la FAO, creada en colaboración con el Acuario de la Bahía de Monterrey, situado en California (Estados Unidos de América), se basa en las relaciones establecidas a través de MedSudMed y los hallazgos de SocPro4Fish en Túnez, y se está ampliando a Filipinas. 

Partiendo de esta base, la iniciativa busca subsanar una deficiencia fundamental examinando cómo la protección social puede brindar un mejor apoyo a las familias de pescadores que hacen frente a fluctuaciones estacionales en sus ingresos y a constantes perturbaciones ambientales y económicas, como los trastornos relacionados con especies invasivas. En coordinación con esta iniciativa, el proyecto FishEBM MED, financiado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial y ejecutado por la Comisión General de Pesca del Mediterráneo, está generando conocimientos sobre las repercusiones socioeconómicas de esta actividad pesquera a lo largo de la cadena de valor.

Para Fattouma, es mucho lo que está en juego. Sus medios de vida dependen del cangrejo, pero su seguridad depende de lo que suceda cuando ya no haya trabajo.

Las familias de pescadores necesitan un sistema que vincule la gestión sostenible de la pesca con la protección social y el trabajo decente para afrontar la incertidumbre, las perturbaciones y los cambios. Una pesca verdaderamente resiliente comprende ambos elementos: un recurso duradero y personas que cuenten con la seguridad necesaria para construir su futuro en torno a él.

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