Evento Especial de Alto Nivel (Reunión Ministerial)
Evento híbrido, 05/03/2026
©FAO/Miguel Arreátegui
Antecedentes
Los sistemas agroalimentarios en América Latina y el Caribe enfrentan restricciones persistentes de financiamiento que dificultan el avance hacia una mayor productividad, resiliencia e inclusión. El gasto público agrícola ha disminuido durante la última década, mientras que el capital privado representa ahora una proporción sustancial del financiamiento en la región. Sin embargo, el acceso a estos recursos sigue siendo desigual, en particular para los países con mayores cargas de deuda y para los actores rurales que enfrentan barreras estructurales persistentes. Si bien los instrumentos financieros sostenibles y vinculados al clima están ganando protagonismo, su adopción en los sistemas agroalimentarios sigue siendo limitada y, a menudo, se ve obstaculizada por brechas de datos, mecanismos insuficientes de mitigación de riesgos y una escasez de proyectos listos para inversión.
El financiamiento climático representa una oportunidad significativa; sin embargo, muchos países enfrentan desafíos institucionales y fiscales que limitan su capacidad para movilizar y desplegar estos recursos de manera eficaz. Los mecanismos innovadores de financiamiento pueden ayudar a ampliar el espacio fiscal y dirigir la inversión hacia la resiliencia y la sostenibilidad; no obstante, su viabilidad varía ampliamente en la región, lo que refleja diferencias en los perfiles de riesgo y en las capacidades institucionales.
En general, mejorar la calidad y la escala del financiamiento para la transformación de los sistemas agroalimentarios requerirá un gasto público más eficiente y mejor alineado, una coordinación institucional más sólida, un mayor acceso al financiamiento climático y combinado, y el desarrollo de carteras robustas de inversiones agroalimentarias bancables y alineadas con el clima, que reflejen la diversidad de la región.
La Iniciativa Mano de la Mano se lanzó en 2019 como una herramienta para acelerar la transformación de los sistemas agroalimentarios mediante la elaboración de planes de inversión orientados a aumentar los ingresos, mejorar la nutrición y el bienestar de las poblaciones rurales que viven en situación de pobreza, y fortalecer la resiliencia frente al cambio climático.
Liderada por los gobiernos nacionales y apoyada por la FAO, la iniciativa utiliza análisis geoespacial avanzado y modelización para identificar y priorizar territorios que combinan altos niveles de pobreza con un potencial agrícola significativo. Este enfoque basado en evidencia orienta las decisiones de inversión y proporciona una plataforma para presentar oportunidades de inversión priorizadas a instituciones financieras mediante vinculación dirigida. Al combinar análisis espaciales rigurosos con procesos impulsados por alianzas, la Iniciativa Mano de la Mano fomenta alianzas estratégicas y moviliza soluciones basadas en la ciencia y la innovación para maximizar impactos positivos en las comunidades participantes.
En América Latina y el Caribe, la Iniciativa Mano de la Mano de la FAO se ha consolidado como un vehículo clave para traducir oportunidades de inversión en resultados concretos de financiamiento. Al combinar la focalización territorial basada en evidencia, estrategias de inversión adaptadas, coordinación multiactor y facilitación de inversiones, la iniciativa permite a los países identificar dónde y cómo el financiamiento puede generar el mayor impacto social, económico y ambiental.
América Latina y el Caribe se encuentra en un momento crucial para la transformación de sus sistemas agroalimentarios. El sector agroalimentario sigue siendo central para el desarrollo económico, la creación de empleo, la seguridad alimentaria, la sostenibilidad ambiental y la mitigación del cambio climático en toda la región. Sin embargo, pese a esta importancia estratégica, la arquitectura de financiamiento que sustenta los sistemas agroalimentarios está cada vez más desalineada con la escala y la urgencia de los desafíos actuales. Al mismo tiempo, la región enfrenta oportunidades significativas para fortalecer y movilizar recursos financieros para la transformación de los sistemas agroalimentarios. Los modelos emergentes de financiamiento combinado, los bonos temáticos y vinculados a la sostenibilidad, los mecanismos innovadores de reparto de riesgos y las plataformas territoriales de inversión, como la Iniciativa Mano de la Mano, demuestran el potencial para atraer capital privado, diversificar las fuentes de financiamiento y alinear mejor las decisiones de inversión con trayectorias de desarrollo inclusivas e inteligentes frente al clima. No obstante, aprovechar estas oportunidades requiere coherencia de políticas, un entorno habilitante más sólido y una arquitectura institucional más articulada capaz de mejorar la calidad, la dirección y el impacto de los flujos financieros.
Además, en los últimos años la FAO ha promovido el desarrollo de una plataforma estratégica para movilizar financiamiento e inversión en apoyo de sistemas agroalimentarios más eficientes, inclusivos, resilientes y sostenibles, integrando el liderazgo juvenil y la innovación como motores clave del cambio. América Latina y el Caribe combina avances sostenidos en la reducción del hambre con un creciente potencial para estructurar y canalizar inversiones de impacto en el sector. En este contexto, este evento especial ofrece a los gobiernos un espacio clave para compartir visiones estratégicas y fortalecer alianzas orientadas a movilizar un mayor financiamiento para los sistemas agroalimentarios.
Objetivo de la sesión
Presentar experiencias innovadoras, instrumentos financieros y enfoques que han apoyado con éxito el escalamiento del financiamiento para sistemas agroalimentarios inclusivos, resilientes y sostenibles.
Fomentar el diálogo entre gobiernos y bancos de desarrollo sobre los principales desafíos y oportunidades para crear condiciones habilitantes para la inversión sostenible e inclusiva en los sistemas agroalimentarios.
Construir consenso sobre las vías para escalar el financiamiento de la transformación de los sistemas agroalimentarios, al tiempo que se refuerza el rol de la FAO como facilitadora de la movilización de inversiones y la construcción de alianzas.