FAO, ONU Mujeres y REAF/MERCOSUR promueven intercambio de experiencias para fortalecer la autonomía económica de las mujeres rurales
El IV Ciclo de Intercambios Técnicos para la Agricultura Familiar, aborda desafíos y oportunidades para fortalecer el empoderamiento económico de las mujeres que viven y trabajan en los sectores rurales.
©FAO/Johanna Alarcón
Las mujeres representan el 36 % de la fuerza laboral de los sistemas agroalimentarios de América Latina y el Caribe. Sin embargo, el 48 % de quienes se dedican a la agricultura lo hace como trabajadoras familiares contribuyentes, es decir, sin recibir remuneración, frente al 9 % de los hombres, según el informe “La situación de las mujeres en los sistemas agroalimentarios. Un enfoque regional para América Latina y el Caribe”
Adaptar los servicios financieros a las realidades de las mujeres rurales, garantizar condiciones para su acceso equitativo a recursos naturales y fortalecer estrategias que promuevan la organización productiva de las mujeres y que amplíen su capacidad de negociación y participación en la toma de decisiones son temas que van a ser tratados al largo del semestre en el IV Ciclo de Intercambios Técnicos sobre Agricultura Familiar, desarrollados en el marco de la Plataforma Técnica Regional para la Agricultura Familiar.
Este ciclo de intercambios técnicos, organizado en conjunto con la Reunión Especializada sobre Agricultura Familiar del MERCOSUR (REAF/MERCOSUR) y ONU Mujeres, contribuye a las acciones dedicadas al Año Internacional de la Agricultora 2026 y al Decenio de la Agricultura Familiar, mediante el diálogo sobre los desafíos estructurales que enfrentan las mujeres que viven y trabajan en el campo.
Rene Orellana Halkyer, Subdirector General y Representante Regional de la FAO para América Latina y el Caribe, enfatizó en el trabajo intersectorial para el diseño e implementación de soluciones que mejoren el acceso y uso de las herramientas financieras, especialmente en el marco del Año Internacional de la Agricultora 2026.
“Avanzar implica pasar del diagnóstico a la implementación: diseñar políticas con enfoque de género, movilizar financiamiento adecuado y construir ecosistemas financieros territoriales inclusivos. Esto requiere un continuo de financiamiento que permita inversiones de mayor escala y articule a gobiernos, banca de desarrollo, sector privado, cooperativas, academia, sociedad civil y cooperación internacional”.
En esa misma línea, Matías Carámbula, Subsecretario del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca de Uruguay y representante de la presidencia pro tempore del Mercosur, destacó la experiencia uruguaya en políticas para mujeres rurales y añadió que “es importante pensar en política de Estado, que haya un presupuesto propio que permita avanzar en política de género, y que se escalen y profundicen para que empiecen a generar y promover cambios estructurales en torno al lugar de la mujer en el campo”.
Por su parte, Sarah Douglas, Representante Regional Adjunta de ONU Mujeres, destacó que “cuando las mujeres rurales cuentan con los recursos, el tiempo, los servicios y las oportunidades para desarrollar plenamente su potencial, ganan ellas, sus familias, las comunidades y los sistemas agroalimentarios”.
Primera sesión: acceso a financiamiento para las mujeres rurales
La primera sesión, “Acceso a financiamiento para las mujeres rurales: Instrumentos, barreras y experiencias innovadoras de inclusión financiera”, permitió realizar un análisis del panorama regional e identificar las principales barreras que enfrentan las mujeres rurales, entre ellas, los requisitos y condiciones de acceso en la evaluación crediticia, la falta de adaptación de los productos a ciclos agrarios y las limitaciones en la oferta de servicios con enfoque de género.
Un debate que adquiere especial relevancia al considerar las desigualdades económicas que persisten en el sector.
El diálogo también abordó el rol de los gobiernos en la elaboración de políticas públicas, marcos normativos y fondos orientados al empoderamiento económico de las mujeres rurales, así como el de las instituciones microfinancieras que cuentan con enfoque de género y esquemas de garantía asociativa.
Los casos específicos de Brasil sobre programas de fomento y crédito rural, y de la Red de Mujeres del Trifinio HOSAGUA que abarca el territorio transfronterizo de Guatemala, Honduras y El Salvador, mostraron cómo soluciones innovadoras han mejorado las condiciones de acceso a financiamiento de las mujeres y sus comunidades, mediante la combinación de servicios financieros, acompañamiento técnico, fortalecimiento organizacional y cambios normativos que atienden a las barreras de acceso para su empoderamiento económico.
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Catalina Acosta Torres Asistente técnica para implementación y sensibilización [email protected]