Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe

La FAO destaca el potencial del modelo de acción colectiva impulsada por Chile y Países Bajos para fortalecer la seguridad hídrica

En una reunión convocada por la Embajada del Reino de los Países Bajos, la FAO presentó su cartera de proyectos en agua, biodiversidad y financiamiento climático en Chile y la región, y llamó a replicar el enfoque de colaboración público-privada impulsado por el Proyecto Water, Agriculture, Values, and Ecosystems (WAVE).

©FAO/Gabriel Marín

09/07/2026, Santiago

El Subdirector General y Representante Regional de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) para América Latina y el Caribe, Rene Orellana Halkyer, presentó el trabajo regional en agua, biodiversidad y financiamiento climático en Chile y la región, y llamó a replicar el enfoque de colaboración público-privada impulsado por la Alianza WAVE (Water, Agriculture, Values, and Ecosystems). 

La iniciativa impulsada por la Embajada del Reino de los Países Bajos, NewForesight, Nature's Pride, por la Agencia de Promoción de Exportaciones de Chile (ProChile) y Aconcagua Network, está orientada a fortalecer la gestión colectiva del agua y la biodiversidad en la agricultura del valle del Aconcagua. 

Durante su intervención, el representante de la FAO subrayó que el modelo de "cuencas en equilibrio" que promueve WAVE —basado en la acción colectiva entre productores, compradores, gobierno y sociedad civil— coincide con los principios que la Organización aplica en sus propios proyectos de agua y agricultura en América Latina y el Caribe: la gestión a escala de cuenca, la articulación multiactor y el vínculo indisociable entre agua y biodiversidad. 

"El agua debe gestionarse de forma integrada, considerando simultáneamente todos los sistemas que dependen de ella, porque es la única manera de garantizar su sostenibilidad", señaló, al presentar el enfoque del nexo agua-energía-alimentación-ecosistemas (WEFE) que orienta el trabajo de la FAO en la región. 

El representante de la FAO advirtió sobre la urgencia de actuar: al ritmo actual, solo el 19 por ciento de las metas mundiales de agua y saneamiento se cumplirán para 2030, mientras un 39 por ciento retrocede. La agricultura gestiona el 73 por ciento del agua dulce que se extrae a nivel mundial y absorbe más del 80 por ciento de las pérdidas económicas causadas por la sequía, lo que —afirmó— vincula directamente la seguridad alimentaria con la seguridad hídrica. 

Una cartera que conecta biodiversidad, suelo y agua 

En Chile, la FAO trabaja junto al Ministerio de Agricultura, el Ministerio del Medio Ambiente y la Corporación Nacional Forestal en una cartera del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM) que conecta biodiversidad, suelo y agua. Un proyecto de USD 5,97 millones busca catalizar la transición hacia un modelo regenerativo y circular en los sistemas alimentarios del país, con metas de conservación y restauración en nueve regiones, de Coquimbo a Aysén, incluida la Región de Valparaíso. Un segundo proyecto, de USD 3,5 millones, fortalece la coordinación interinstitucional para la conservación de la biodiversidad en articulación con el nuevo Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP). 

El representante de la FAO destacó también experiencias de restauración de paisajes vinculadas a la gestión del fuego y la protección de cuencas, como la iniciativa "Buena Cabra" en Santa Juana (Biobío), que mediante pastoreo rotacional ha demostrado mejorar la infiltración de agua y reducir el riesgo de incendios en zonas de difícil acceso, con resultados que la FAO está replicando en la comuna de Florida a través de su Proyecto de Restauración de Paisajes. 

Financiamiento para infraestructura de riego 

La FAO informó además sobre el trabajo que desarrolla desde mayo de 2026 junto a la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), la Dirección de Obras Hidráulicas (DOH) y la Comisión Nacional de Riego (CNR), en un grupo de trabajo orientado a explorar modelos novedosos de financiamiento —entre Estado, sector privado y banca multilateral— para grandes obras de riego. 

Este trabajo responde a un contexto de mega sequía de más de 15 años en Chile, con un déficit de precipitaciones cercano al 30 por ciento desde 2010, que ha puesto bajo tensión creciente el equilibrio entre el consumo humano y el uso agrícola del agua en cuencas como la del Aconcagua, donde viven 1,6 millones de personas en el Gran Valparaíso. 

Una agenda regional 

El representante de la FAO situó el caso chileno dentro de una agenda regional más amplia, que incluye el programa de Adaptación basada en Ecosistemas para el Corredor Seco —ejecutado junto al BCIE con financiamiento del Fondo Verde para el Clima por USD 174,3 millones—, el proyecto binacional de gestión de los recursos hídricos de la Laguna Merín entre Uruguay y Brasil, y la secretaría técnica que la FAO ejerce en RedParques, la red que reúne a los sistemas de áreas protegidas de 19 países de la región. 

"En Chile, invertir en biodiversidad es invertir en seguridad hídrica. Y para la FAO, esa es una agenda profundamente agrícola: sin ecosistemas sanos no hay suelos sanos, sin suelos sanos no hay agua disponible, y sin agua disponible no hay futuro para la agricultura", concluyó. 

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María Elena Álvarez I. Oficial de Prensa y Contenidos [email protected]