Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe

Preservando el equilibrio de las aguas: producir cuidando el humedal


Con el apoyo de la FAO, una ganadera argentina produce en la zona de uno de los humedales más extensos de Sudamérica, planificando informadamente el manejo de las pasturas, el uso del agua y del bosque nativo.

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María Elodia recorre su chacra junto al equipo técnico para hacer el inventario forestal.

FAO/Antonella Vega

02/02/2026

En un territorio argentino donde el bosque nativo y el humedal definen el trabajo cotidiano, María Elodia Herrera desarrolla su trabajo como productora rural, dedicada principalmente a la cría de ganado bovino y caprino.

El campo que hoy sostiene a su familia está ubicado cerca de uno de los humedales más grandes de Sudamérica: el Bañado La Estrella. El predio de unas 200 hectáreas, ubicado en Las Lomitas, provincia de Formosa, fue el sueño de su padre y, tras su fallecimiento, María Elodia continúa ese legado, aún en un contexto desafiante.

El acceso y el manejo del agua es una dificultad estructural para quienes producen en esta región. Cuando las lluvias escasean y la represa se seca, el agua disponible se vuelve salada y obliga a buscar soluciones de emergencia. 

El humedal cumple un rol central en ese frágil equilibrio. Cuando el Bañado crece, inunda parte del campo y hace necesario mover los animales para poder sostener la producción. Por el contrario, cuando el agua baja, esa misma zona se convierte en un espacio clave para el ganado por la disponibilidad de pastizales naturales.

Los humedales ofrecen agua dulce vital y albergan más de 100.000 especies a nivel global, lo que los convierte en espacios clave para la diversidad biológica. Cumplen un rol fundamental en la seguridad alimentaria y nutricional a través de la producción de alimentos, como los cultivos, la ganadería, la actividad forestal, la pesca y la acuicultura. Además, mitigan el impacto de las lluvias y reducen el riesgo de inundaciones y tormentas, actuando como amortiguadores naturales frente a los eventos climáticos extremos asociados al cambio climático.

“Nuestra idea es producir sin romper el bosque, sin quemas, aprovechando lo que el ambiente nos da, pero de una manera ordenada”, explica María Elodia, cuyo predio forma parte del Proyecto Pagos por Resultados de REDD+ de la Argentina, implementado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) junto a la Subsecretaría de Ambiente de la Nación, con financiamiento del Fondo Verde para el Clima.

María Elodia recibe el apoyo técnico del Proyecto Pagos por Resultados de REDD+ de la Argentina, implementado por la FAO junto a la Subsecretaría de Ambiente de la Nación, con financiamiento del Fondo Verde para el Clima. ©FAO/Antonella Vega

A través del desarrollo de su Plan de Manejo de Bosques con Ganadería Integrada (MBGI), Elodia accede a acompañamiento técnico y financiero del proyecto, que le permite planificar su producción de una forma que antes no era posible.

Oportunidades de desarrollo y cuidado del bosque

En la provincia de Formosa, la formulación de estos planes de manejo por parte de los productores y productoras es acompañado por el trabajo articulado de la Subsecretaría de Recursos Naturales, Ordenamiento y Calidad Ambiental del Ministerio de la Producción y Ambiente, y su equipo técnico.

“Es la primera vez que participamos de un proyecto así. Sin este apoyo no podríamos hacerlo, porque no contamos con los recursos”, señala.

El Proyecto Pagos por Resultados de REDD+ de la Argentina busca fortalecer la gestión forestal sostenible, reducir la deforestación y crear oportunidad es sociales y económicas para las comunidades locales y los pueblos indígenas.

En la provincia de Formosa, el proyecto acompaña a las familias productoras a fortalecer sus sistemas productivos mediante herramientas concretas de planificación y gestión del territorio. A través de los planes de manejo, se promueve un uso más ordenado del bosque y del agua, la mejora de prácticas productivas y la diversificación de los medios de vida, permitiendo planificar a largo plazo, optimizar los recursos disponibles y acceder a la comercialización legal de productos forestales en mejores condiciones.

La iniciativa es implementada en las 23 provincias de Argentina con un enfoque orientado al desarrollo local, el cumplimiento de salvaguardas sociales y ambientales, y la promoción de la gobernanza inclusiva.

Con apoyo de la FAO, los productores locales formulan un Plan de Manejo de Bosques con Ganadería Integrada que promueve una producción ganadera sostenible y el cuidado del humedal. ©FAO/Antonella Vega

La FAO ayuda a productoras y productores a fortalecer el manejo sostenible de los bosques nativos, mejorar sus medios de vida y reducir la deforestación mediante asistencia técnica y planificación productiva.

El proyecto inició con un proceso de diagnóstico socioambiental y de inventario forestal que  permite conocer en detalle el estado del bosque, la disponibilidad de recursos y las prácticas productivas existentes, aportando información clave para la planificación y el manejo sostenible del territorio en el que trabaja María Elodia.

A partir del relevamiento de la información ecológica, productiva y social —que incluye datos sobre el bosque, el acceso al agua y las estrategias productivas familiares—, Elodia puede contrastar su experiencia cotidiana con información técnica y contar con una base más sólida para la toma de decisiones.

“Hoy contamos con más información para planificar mejor, pensar dónde conviene hacer pasturas, cómo manejar el agua y cómo organizar el uso del bosque”, cuenta.

Ese cambio se refleja también en la vida familiar:  más previsibilidad y decisiones productivas alineadas con las necesidades reales del territorio.

“Antes todo era más improvisado. Ahora sentimos que las decisiones van a ser más acertadas, de acuerdo con la necesidad real que tenemos en el campo”, afirma.

En el Día Mundial de los Humedales, que se celebra el 2 de febrero, la historia de María Elodia muestra que producir cuidando el bosque y el agua pueden ir de la mano en uno de los ecosistemas más estratégicos frente al cambio climático y la seguridad alimentaria y nutricional.

La FAO apoya la conservación, restauración y uso sostenible de los humedales desde la perspectiva de la seguridad alimentaria y la agricultura (incluida la producción agrícola y ganadera, la silvicultura, la pesca y la acuicultura), al tiempo que respalda la gestión integrada de los recursos terrestres e hídricos y aborda los retos que plantean el cambio climático, la biodiversidad y las demandas contrapuestas de los diferentes sectores.